Política

Ai Weiwei y la justicia penal china: ¿Qué responsabilidad tiene Europa?

Article published on 8 de Septiembre de 2011
Article published on 8 de Septiembre de 2011
Dos meses después de su liberación, la reaparición mediática del disidente chino plantea la cuestión del futuro democrático de China. El artículo de Ai Weiwei en el semanario Newsweek vuelve a sacar a la luz las relaciones diplomáticas entre China y Europa.

El disidente chino Ai Weiwei ha firmado su retorno mediático tras dos meses de silencio exigido por las autoridades chinas tras su liberación. En su artículo del pasado 28 de agosto en Newsweek, presenta el retrato desgarrado de una ciudad de aires kafkianos: Pekín. Ai Wewei ataca vivamente en su panfleto la corrupción invasiva, el sistema judicial y su política contra los trabajadores inmigrantes. Por su parte, Europano puede prescindir del apoyo económico de China en un momento en que la deuda para la reconstrucción de Grecia y Portugal alcanza sumas estratosféricas. La crisis presupuestaria tiene su importancia, como lo prueba la visita del presidente francés a su homólogo chino Hu Jintao el 25 de agosto. Ai Weiwei, sin embargo, nos recuerda que los derechos humanos han de tener un lugar más consecuente en la agenda.

La situación jurídica en China: abuso del sistema de sanciones administrativas

“Lo peor de Pekín es que no puedes fiarte del sistema judicial, y sin confianza, no puedes distinguir. Es como una tormenta de arena”. La alusión de Ai Weiwei a su periodo de detención es innegable, pero surge igualmente una realidad colectiva: los arrestos continúan aumentando bajo el pretexto oficial de la inculpación por fraudes fiscales. Para minar el activismo potencial de los ciudadanos, la represión no se limita mayoritariamente a los disidentes, sino que alcanza también a los profesionales del derecho y los abogados de la defensa. En China, la justicia se ha convertido en sí misma en un reto político.

Situación de las relaciones diplomáticas chino-europeas

La influencia geopolítica ejercida por Europa sobre China es débil, debido en parte a la dominación casi total de los Estados Unidos. Además, el debate entre estos dos países es complicado, debido a la lista anual de violaciones de derechos humanos, publicado por el Departamento de Estado, donde, desde 2008, China aparece en el primer puesto a escala mundial.

La empresa europea, por tanto, tiene un papel concreto que desempeñar en la promoción de los derechos humanos. Parece que la liberación de Ai Weiwei y Hu Jia a finales de junio es la consecuencia de una presión internacional que China ha querido evitar, a pesar de que la agencia oficial Xinhua afirma lo contrario y se indigna ante la “politización” del asunto. Las liberaciones tuvieron lugar unos días antes de la visita del primer ministro Wen Jiabao a Europa, del 24 al 28 de junio. No obstante, la canciller alemana Angela Merkel no se ha dejado engatusar. Merkel declaró que la liberación de Ai Wewei era “solo un primer paso. Ahora, las acusaciones en su contra han de ser justificadas de manera transparente y conforme a la ley”. Aunque el debate en torno a la visita del dirigente Wen Jiabao a Alemania, Hungría y Reino Unido excluye todo concepto europeo, es difícil imaginar a la Unión Europea totalmente apartada de esta violación de los derechos del hombre.

Munich, 2010.

“Parece que la liberación de Ai Weiwei y Hu Jia a finales de junio es la consecuencia de una presión internacional que China ha querido evitar”

No obstante, la cultura jurídica china no es la antítesis exacta de la cultura occidental. Las funciones asignadas a la justicia son similares en las dos regiones: los jueces han de actuar como garantes de los valores fundamentales de la ciudad y contribuir al mantenimiento de la armonía social. Existe un terreno de acuerdo inicial que podría conducir a un supuesto debate. La diplomacia, que ha ejercido hasta ahora una presión moderada, ha de traducirse en un diálogo concreto en los hechos. En 2011 se celebra el 36º aniversario del comienzo de las relaciones entre China y la Unión Europea. Desde ese momento, el intercambio entre ambas ha afectado al orden financiero internacional y las oscilaciones del mercado. China ha rechazado la idea de una cooperación política a favor de la económica. Durante la visita relámpago de Nicolas Sarkozy a Pekín, el debate giró en torno a la cumbre del G20, prevista para Cannes durante los días 3 y 4 de noviembre. La política internacional fue también motivo de debate y el presidente francés habría invitado a Hu Jintao a la Conferencia de París de “amigos de Libia”, el pasado 2 de septiembre. Al no reconocer oficialmente el Consejo Nacional de Transición, China ha sido representada únicamente por el ministro Zhai Jun, enviado por el gobierno en calidad de observador, según acuñó Ma Zhaoxu, portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores. Esta ha sido la última entrevista que ha trascendido de las relaciones entre China y Europa. Hasta noviembre no se hablará de derechos humanos o de reforma jurídica alguna, y para entonces, será de nuevo cuestión de una “guerra de divisas”.

La diplomacia de la “alfombra roja” tiene la sartén por el mango

La presión ejercida por los países occidentales en cuestiones delicadas como la violación de los derechos humanos ha disminuido desde que China entró a formar parte de la Organización Mundial del Comercio. Será necesario contar con organizaciones no gubernamentales especializadas en estos temas para reactivar la motivación de la Comunidad Internacional.

Fotos: (cc) David Blackwell/flickr ; Texto : Diseño, (cc) Mike Licht/flickr ; Cartel "So sorry" (cc) sanfamedia.com/flickr ; Video (cc) youtube