Política

Bronisaw Geremek: la lustración en Polonia responde a una cultura política de un tiempo pasado

Article published on 3 de Mayo de 2007
Article published on 3 de Mayo de 2007
Geremek, ilustre ex disidente polaco se niega a declarar sobre su supuesta cooperación con los antiguos servicios secretos comunistas. La Comisión Nacional Electoral amenaza con invalidar su elección como europarlamentario.

Una nueva ley de lustración, en vigor desde el 15 de marzo, insta en Polonia a todo aquel que ya prestara declaración sobre su relación con el aparato comunista en tiempos de la dictadura (1947-1989), a repetir tales declaraciones una vez más. Según la última frase de la norma, en caso de no cumplir con este requisito, se procedería a alejar al funcionario de su cargo. Muchas de las personas que ya ofrecieran tales declaraciones en el pasado han recibido una notificación oficial para hacerlo de nuevo, entre ellos, el Primer Ministro de la democracia polaca, Tadeusz Mazowiecki, y el profesor Geremek.

Algunos dicen que uno no es libre para decidir qué leyes va a respetar; otros, que la decisión de Geremek no es sino un acto, delicado aunque necesario, de desobediencia civil.

¿Cómo se sintió cuando recibió dicha notificación?

Por encima de todo, me sentí amargado. Recibí un documento por escrito de la Comisión Nacional Electoral, que mucho se parecía a las cartas que me informaban sobre la denegación de mi pasaporte, y que recibía allá por la época de la República del Pueblo Polaco (era comunista). En este documento, y en el siguiente que la Comisión me hizo llegar hace poco, se me informa que como consecuencia de mi rechazo a cumplir con la nueva normativa vigente, mi mandato como europarlamentario iba a ser invalidado. Recibí una carta del presidente de la Comisión en la que declaraba que es parte de su responsabilidad el informarme que el mencionado proceso iba a ponerse en funcionamiento.

Cuando envié mi primera declaración sobre el tema de la colaboración con el servicio secreto comunista, me expresaba dentro de un contexto diferente. Estaba declarando algo que los votantes iban a tener en cuenta cuando me presentaba para un puesto público. Ahora, la elección de cientos de miles de votantes queda en el aire no porque yo colaborara con los servicios secretos comunistas polacos, sino porque ahora no relleno un nuevo formulario para atestiguar que no lo hice. Es inaceptable. Un funcionario no puede invalidar la voz de 120.000 votantes.

¿Qué piensa de que la mayoría de los políticos europeos hablen en su nombre? La información referida a su situación ha sido cubierta por más de 70 periódicos europeos

Querría ver esto como una expresión de apoyo y confianza hacia Polonia. No es una provocación. Es de agradecer, pero preferiría que mi propio país fuera consciente de que la nueva ley de lustración no es lo correcto y que yo no tendría porqué necesitar la ayuda de otros países. Siendo un país democrático como somos, deberíamos ser capaces de impugnar esta ley. Espero que las autoridades locales recuperen el sentido común.

He recibido muchas muestras de apoyo de los Gobiernos europeos y de sus miembros más destacados. El presidente de la Eurocámara, Hans Gert Poettering, dijo que consideraba imperativo que yo continuara como europarlamentario. El Parlamento va a considerar si las actuaciones del Gobierno polaco se enmarcan dentro de una persecución política, lo cual iría en contra de mi inmunidad parlamentaria.

No hubiese querido que esta situación se viese como algo personal, sino como una que muestra de que Polonia es un miembro importante de la comunidad europea.

¿Qué comentarios le merecen las palabras del líder sesentayochista Cohn-Bendit acerca de los “medios estalinistas o fascistas” del Gobierno polaco?

Lo que Cohn-Bendit comente, le obliga sólo a él. Es toda una personalidad y es famoso por utilizar un lenguaje que convierte la realidad en algo mucho más dramático de lo que es. Creo que las comparaciones que hace al describir Polonia no pueden ser atribuidas a su Gobierno actual, con el que no estoy muy en fase, pero que fue de todos modos elegido mediante las urnas. De igual modo, considero que este Gobierno elegido en democracia caerá en las próximas elecciones.

¿Cómo cree que evolucionará la situación? ¿Está teniendo en cuenta la posibilidad de perder su puesto como europarlamentario?

Desde el principio, he tenido en cuenta la posibilidad de perder mi escaño de representante del parlamento europeo. Cuando tomé mis decisiones las tomé también teniendo en cuenta el riesgo que ello entrañaba. Estoy dispuesto asumir las consecuencias.

Hay muchos escenarios en estos momentos y todo está en manos de las autoridades polacas. Pueden decidir invalidar mi mandato como europarlamentario según las nuevas normas, pero sería paradójico, pues el hecho que se penaliza aquí, a través del más severo método de penalización al alcance, no es el haber colaborado con los servicios secretos comunistas como tal -algo que nunca hice-, sino el haberme negado a rellenar un trozo de papel que se suponía debía remitirles. Es un abuso de una cierta cultura legislativa. El presidente del parlamento europeo declaró que, en caso de recibir un documento por parte de las autoridades polacas, no lo admitiría a consideración del Consejo Legislativo del parlamento europeo, siendo objeto de consideración parlamentaria en una sesión plenaria.

En ese caso, se generaría un conflicto que consideraría en detrimento de Polonia. El conflicto entre el Gobierno de la República de Polonia y el parlamento europeo debería ser resuelto por el Consejo de Europa o por el Tribunal de Justicia de la UE. Dado que no existe un precedente al respecto en la Historia del parlamento europeo, lo único que podemos hacer en este momento es esperar.