Política

Chipre: tejiendo la bandera de la unidad

Artículo publicado el 6 de Septiembre de 2017
Artículo publicado el 6 de Septiembre de 2017

Cansados de los sucesivos fracasos de sus dirigentes, algunos ciudadanos chipriotas intentan hacer avanzar con sus propios medios las negociaciones para la reconciliación de la isla. La plataforma Unite Cyprus Now reúne a chipriotas griegos y chipriotas turcos que continúan creyendo en una solución para un país divido en dos desde hace 43 años. ¿Misión imposible?

En Nicosia, capital divida en dos, junto al puesto de control de la calle Ledras en la Línea Verde y en medio de los boinas azules de la ONU, se congregan cada semana chipriotas griegos y chipriotas turcos. Son miembros de la plataforma Unite Cyprus Now y reclaman una solución para el problema chipriota. En las banderas verdes y naranjas que portan ondea la palabra "paz" en griego y en turco, una al lado de otra.

"El pueblo tiene que perdonar"

Unite Cyprus Now nació de manera espontánea gracias a las redes sociales el 18 de mayo de 2017. Ese día, las negociaciones para la reunificación de la isla bajo un modelo de federación bizonal y bicomunal mantenidas entre el presidente de la República de Chipre, Nikos Anastasiades, y el líder chipriota turco, Mustafa Akinci, alcanzaron un punto muerto. Los dos dirigentes fracasaron una vez más a la hora de llegar a un acuerdo sobre cuestiones como los ajustes territoriales o la seguridad de las garantías del futuro Estado. Resultado: statut-quo y, sobre todo, ninguna posibilidad de ver otro encuentro entre los dos dirigentes. Tina Adamidou, chipriota griega de 57 años, colabora con el comité de personas desaparecidas durante la invasión turca de 1974 y es una de las fundadoras de Unite Cyprus Now. "Después de haber leído un artículo sobre el fracaso de las negociaciones, pensamos que era necesario que los dos líderes volvieran a la mesa de negociaciones. Así nació Unite Cyprus Now", cuenta. El 5 de junio de 2017 en Nueva York, los dirigentes de las dos comunidades de Chipre y el Secretario General de la ONU, António Guterres, anunciaron finalmente que se retomarían las negociaciones y convinieron en la necesidad de volver a convocar la Conferencia sobre Chipre a finales de junio de 2017.

Es imposible calcular en qué medida influyó Unite Cyprus Now para que se reanudaran las negociaciones. Esta plataforma de la sociedad civil que afirma contar actualmente con 6000 miembros no es ni una ONG ni un partido político: pretende ser independiente. Para sus acciones, los miembros financian con su propio dinero las banderas, las pancartas, los silbatos... Todas las semanas, la plataforma organiza eventos bicomunitarios como concentraciones para rendir homenaje a las personas muertas y desaparecidas durante la invasión turca de 1974 o celebraciones con música y baile. En Nicosia, en pleno mes de agosto, unas cincuenta personas se han dado cita con motivo de una exposición fotográfica sobre sus propias reuniones. Cada cual es libre de tomar la palabra. En una tribuna, jóvenes chipriotas griegos y turcos suben y bajan para pronunciar mensajes de paz. Samin Gokcekus, chipriota turca de 21 años, estudia psicología y filosofía en la Universidad de Durham, en Inglaterra. Lee el mensaje escrito en su Iphone. "No tenéis que odiar, no tenéis que desear represalias. El pueblo tiene que perdonar, tiene que desear la reconciliación", manifiesta con entusiasmo. Cuando los discursos terminan, el ambiente es bastante distendido y los miembros de las dos comunidades bailan juntos al son de las músicas tradicionales del país. 

Ecuación irresoluble en las montañas suizas

Kemal Baykalli, chipriota turco de 41 años y asesor en un proyecto sobre la Unión Europea, nació en Famagouste, una ciudad portuaria en el este de Chipre. Es un miembro activo de la plataforma y está presente en casi todos los actos, esperando cada vez un poco más una solución. "Soy chipriota y creo que Chipre tiene que estar unido. Quiero una solución en la que los chipriotas puedan vivir juntos en su propio país, en la que cada comunidad se respete, y con un sistema federal", afirma. Unite Cyprus Now no se limita únicamente a organizar actos y, para ellos, la situación desde la invasión turca (que dividió la isla en dos) no puede continuar. 

Por esta razón, diez miembros de la plataforma decidieron hacer escuchar su voz y se presentaron en Crans Montana, una estación de esquí en Suiza, durante las negociaciones para la reunificación de la isla que tuvieron lugar el pasado mes de julio. Pero el viaje, financiado por una fundación filantrópica, terminó en fracaso. A pesar de la presión de Unite Cyprus Now, las conversaciones se dieron de bruces con los mismos escollos. A su regreso, los miembros del movimiento lo vivieron "como un duelo". "Pienso que había una gran oportunidad para un proyecto inicial, pero creo que algunas de las personas sentadas en la mesa no estaban preparadas", suspira Kémal. En el centro de todo: el problema de las garantías de seguridad.

Los dos dirigentes habrían estado dispuestos a llegar a un acuerdo sobre todo lo demás, pero la cuestión en el aire desde la década de 1960 continúa haciendo añicos las esperanzas de los partidarios de la reunificación. El problema se asemeja a una ecuación irresoluble. Desde el origen de la República de Chipre, tres países son garantes de su independencia: Turquía, Grecia y Reino Unido. A la parte griega le gustaría que la UE asumiera el papel de hermano mayor, pero Turquía no quiere cambiar el sistema inicial, ya que teme por la seguridad de su comunidad. Consecuencia: las conversaciones actuales se asemejan al regateo en un mercado. A día de hoy, los chipriotas turcos administran alrededor del 37% de Chipre. A los chipriotas griegos les gustaría reducir este porcentaje de control al 28,8% para que sus compatriotas expatriados puedan regresar a la isla. Sin embargo, los turcos no están dispuestos a bajar del 29,2%

La opción del pueblo

Resulta difícil creer que las negociaciones que se suceden desde hace casi medio siglo fracasen por pequeños porcentajes. Para Andromachi, la cosa no se queda ahí. Prefiere justificar los repetidos fracasos diplomáticos como una combinación de factores bastante más complejos, pero habla sobre todo de un "juego de acusaciones": lo que hacen los chipriotas griegos y los chipriotas turcos es "pasarse la pelota" y no admitir su culpa. "Creo que no hay voluntad en ninguna de las dos partes. Lo que nosotros pedimos a nuestros líderes es simple y llanamente que solucionen el problema. Así que estamos intentando despertarlos", afirma. La joven politóloga, chipriota griega de 29 años, también espera extender por la isla un sentimiento de desconfianza hacia algunos medios, "que no son lo suficientemente transparentes" en su opinión.

En este juego de engaños, según Andromachi, solo queda una salida: "el pueblo". Y, precisamente, la población, perdida en medio de unas deliberaciones tan poco transparentes como su futuro político, todavía no ha elegido realmente su bando, ni por asomo. Según el último sondeo bicomunitario del mes de mayo de 2017, el 26% de los chipriotas griegos votaría "sí" en un eventual referéndum que propusiera como solución la reconciliación, el 29% votaría en contra, mientras que el 41% subraya que su decisión dependería de los detalles del proyecto. Por otro lado, el 48,8% de los chipriotas turcos aceptaría una posible salida al conflicto, frente a un 39,5% que optaría por rechazarla y un 10,1% de indecisos. 

El hilo del que tira Unite Cyprus Now parece estar bastante enmarañado. Para resolver el rompecabezas, los miembros de la plataforma quieren proponer alternativas a los encuentros festivos. De ahora en adelante se centrarán en la educación, que a su modo de ver necesita claramente una reforma. Una de las recomendacines de la plataforma es eliminar de los programas y los libros de texto cualquier elemento nacionalista y racista, así como promover la paz, la aceptación del otro y la convivencia. Se trata de una gran labor, pero Kemal es optimista. "Cuanto más aprendamos a trabajar juntos, más confiaremos los unos en los otros", afirma antes de ponerse a bailar de nuevo. 

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