Política

Cuando descentralización rima con revolución

Artículo publicado el 16 de Enero de 2006
Artículo publicado el 16 de Enero de 2006
Regionalización, federalismo, subsidiariedad, autonomía local…, etc. El centralismo no parece seguir conviniendo a los ciudadanos. Europa, en cuanto a ella, dispone de nuevos interlocutores.

¡Que empiece el espectáculo! Como estrellas invitadas: las instituciones locales, regiones, municipios y organismos denominados de proximidad. ¿El público? Ciudadanos altaneros y exigentes que verifican si sus contribuciones económicas revierten bien en la colectividad. Un poco por toda Europa el autonomismo no deja de progresar: es la revancha de la regionalización. Algunas regiones se sienten tan poco vinculadas a las fronteras nacionales que no dudan en concluir alianzas con otros Estados, a imagen y semejanza de las “euro-regiones”. Su intención es compartir una Historia, una cultura, expectativas económicas o infraestructuras y animar la cooperación transfronteriza, elemento clave para adquirir mayor competitividad en el mercado comunitario. Bélgica, Alemania y España sirven de modelo a determinados países que, como Italia, han decidido federalizarse. Los demás Estados tampoco se contentan con mirar. Es el caso del Reino-Unido, que poco a poco adopta una actitud menos nacionalista. Los escoceses, a pesar de su vecindad territorial con Gran Bretaña, se identifican con mayor facilidad con Europa. “Aunque Escocia sea también rica, debe dejar de contribuir económicamente al presupuesto del ministerio de economía y hacienda de Londres”, afirma Sheena Cleland, miembro del National Scottish Party.

Europeización y regionalización: dos caras de una misma moneda

La descentralización está vinculada al proceso de integración comunitaria en la medida en que destruye antiguas identidades para crear otras nuevas. Entre estas se encuentra la identidad europea. John Osmond, director del Institute of Welsh Affairs (IWA) y autor del libro Alternative Routes to Power (Rutas alternativas hacia el poder), explica que la “cultura regionalista” es una consecuencia de la profundización en la construcción europea y de la mundialización. Aunque Bruselas no se haya pronunciado sobre el viraje federalista abordado por varios de sus Estados miembro, refuerza su política de diálogo con las regiones al implicar a varios niveles de gobierno. Un modo de fortalecer el papel de los ciudadanos y de las instituciones. Un ejemplo significativo es que cuando el Consejo de Europa debate temas relacionados con la política regional, Alemania se ve representada a la vez por su Jefe de Estado como por los presidentes de sus Länder.

Basta observar a las regiones con lupa para constatar que participan activamente en la elaboración de la legislación comunitaria y e la definición de las líneas principales de los programas de desarrollo local o de uso de los fondos estructurales. Pueden discutir directamente con las instituciones comunitarias a través del Comité de las regiones. La función de este último consiste en adoptar medidas destinadas a fortalecer las democracias regionales y locales en el seno de la Unión Europea. Ahora que soplan vientos federalistas, una fresca brisa sopla desde las asociaciones regionales de los 25: Conferencias de las Asambleas Legislativas regionales, Asamblea de las Regiones europeas, Consejo de Municipios y Regiones de Europa, Asociación de regiones fronterizas de Europa, Conferencia de Regiones Periféricas Marítimas de Europa, Conferencia de Asambleas con Poderes Legislativos…, etc. Federalización y descentralización se ven indirectamente favorecidas por las políticas comunitarias más dirigidas hacia las regiones que hacia los Estados. No en vano, la política regional comunitaria se inspira en el principio de solidaridad. De ello dan fe la atribución de fondos estructurales así como los programas transfronterizos como Interreg. La UE consagra un tercio de su presupuesto a estos proyectos, con el objetivo de reducir disparidades de desarrollo entre las regiones y fracturas sociales.

Federalismo en Europa

En Alemania, la separación de poderes se traduce por un sistema de controles cruzados. Los Länder, cuyas competencias son muy precisas, siguen la línea directriz de la política regional europea. De este modo, se ha creado un sistema de compensaciones financieras entre Länder pobres y Länder ricos para impedir toda competencia interna. Aun así, ciertos Länder ricos (como Baviera) digieren mal el hecho de adherirse a un sistema llamado “solidario”. En España, el federalismo se justifica por su marcada pluralidad cultural, lingüística y territorial y por la existencia de nacionalismos. En Italia también, la gente se está echando a la calle pidiendo más descentralización. No sólo los simpatizantes de la Liga Norte, que han hecho del federalismo su caballo de batalla. “¡Que el Estado nos devuelva nuestro cinco mil millones!”, clama Renato Soru, gobernador de Cerdeña, isla que goza de mayor autonomía que las demás regiones italianas. Como subraya Soru, el no reembolso de esta cantidad –correspondiente a cantidades devengadas por IVA e IRPF- a empujado a Cerdeña a endeudarse de modo sustancial, ensanchando el abismo con los instrumentos financieros puestos a disposición de los ciudadanos del norte de Italia, y poniendo así en riesgo la autonomía de sus regiones.