Política

Cumbre de la Eurozona: Europa recoge los desperdicios griegos

Article published on 21 de Julio de 2011
Article published on 21 de Julio de 2011
Sin una moneda única, encontrar una solución para un país como Grecia podría ser aún más complicado. La Unión Europea ha tomado posiciones y se ha sentado a la mesa en una “cumbre extraordinaria”  cuyo menú del día, de plato único, contiene como ingrediente principal Grecia y las posibles soluciones para resolver la crisis financiera.
Todo parece indicar que Europa recogerá los desperdicios del banquete.

Basura. Así es como la influyente agencia Moody’s Investors Service calificó la deuda del gobierno portugués el día 5 de julio, rebajándola al mismo nivel que Irlanda en la eurozona. Para un país, una mala clasificación crediticia significa menos inversiones. Grecia fue el primer país cuya deuda recibió el calificativo de basura por parte de la agencia Standard & Poor’s el pasado abril. Con Italia y quizás España, tercera y cuarta economía europea respectivamente, enfrentándose a este mismo destino, las críticas recaen sobre la unión monetaria europea y sus fracasos. Sin embargo, sin una moneda única encontrar una solución para un país como Grecia podría ser aún más complicado.

Los cinco cerditos

El sistema de la moneda única expandió la crisis de unos pocos países europeos, conocidos peyorativamente como los PIIGS (Portugal, Irlanda, Italia, Grecia y España por su nombre en inglés) al resto del continente. Los problemas económicos se han extendido y magnificado debido a la interconexión y dependencia del mercado único, aunque es esta misma interconexión y dependencia la que ofrece protección a un país individual como Grecia ahora que necesita un rescate de miles de millones de euros.

El sistema del euro es, al fin y al cabo, una comunidad de estados, lo cual implica responsabilidades que en este caso consisten en la protección de los miembros en peligro por el bien de la unión. Así, el euro asegura que las deudas que amenazan a aquellas economías mal gestionadas se conviertan en un problema de toda la comunidad. Las economías más fuertes, como Alemania o Gran Bretaña, se ven obligadas a financiar el rescate de un país en apuros por su propio interés (monetario).

Aviso del FMI: Grecia no puede convertirse en otro caso como Argentina

Así todo, las exigentes medidas de austeridad y la severa reestructuración de Grecia ¿protegen o desmantelan a ese miembro de la comunidad? A pesar de que, desgraciadamente para Grecia, los créditos conllevan ciertas condiciones, el país heleno tiene la suerte de no depender totalmente del FMI (Fondo Monetario Internacional) para que le proporcione el tan necesitado capital. En su lugar, Grecia puede contar con la ayuda de los otros miembros de la comunidad y el banco central europeo, evitando así una total dependencia del FMI y sus créditos con condiciones más severas y potencialmente perjudiciales desde un punto de vista social.

Hay numerosos ejemplos de las perniciosas políticas del FMI, el más claro de todos posiblemente sea Argentina y la recesión que sufrió entre 1999 y 2002. Después del “proceso de reorganización nacional” durante la dictadura y la mala administración consiguiente en los años 80 y principios de los 90, la situación financiera argentina era desesperada. Así, y completamente abandonada, Argentina siguió las estrictas órdenes del FMI que le llegaron junto con los créditos que utilizaría para pagar deudas anteriores y mantener su moneda a flote durante tan turbulenta situación. Sin embargo, el FMI admitió después que su programa de “ajuste estructural” contenía graves errores. Los recortes sumergieron el país en una crisis aún más profunda y acabaron con el impago de la deuda en 2001.

La eurozona y sus cenicientas

Los intereses de los otros miembros de la comunidad monetaria en Europa significan que Grecia no quedará desprotegida como lo estuvo Argentina. El rescate por parte de la UE puede comportar medidas que suavicen los efectos de éste. Los miembros de la eurozona, necesitados de que la crisis de la deuda se resuelva con los mínimos daños a su propia economía, están dispuestos a ser flexibles a través de medidas que amortigüen la dureza de la reestructuración. Por ejemplo, el presidente francés, Nicolas Sarkozy, ha sugerido recientemente la prórroga de los vencimientos y una reducción de los tipos de interés aplicados a Grecia en el futuro.

Llegará el momento en que países como Alemania o Francia no van a aceptar continuar rescatando a otros y también llegará el momento en que no se puedan tapar más agujeros y se produzca un impago por parte de alguno de estos países. Sin embargo, hasta cierto punto el euro ha servido como herramienta para suavizar las agresivas políticas de las instituciones financieras globales que ofrecen ayuda a través de créditos de emergencia. El euro ha añadido también un paso más en el proceso asegurándose que los vecinos compartan la responsabilidad de ayudar a aquel país que lo necesite. En un sistema global antes dominado por el FMI, las condiciones son más favorables para un país que necesite ayuda financiera como Grecia. Aunque a su deuda se la continúe llamando basura.

Fotos: (cc) Έλενα Λαγαρία/ Flickr