Política

De la cerveza al metro: cómo cambia la capital andaluza

Artículo publicado el 13 de Junio de 2007
Artículo publicado el 13 de Junio de 2007
Descubriendo las nuevas infraestructuras de la ciudad. Con un ojo puesto en los jóvenes emprendedores.

Sevilla va a toda máquina. En 2006 su economía creció por encima de la media nacional y su desarrollo continúa entre ayudas a las nuevas empresas, un turismo cada vez más floreciente, nuevas infraestructuras y más empleo. Y mucha, mucha cerveza, gracias a la fábrica más moderna y vanguardista de todo el país, en fase de pruebas desde hace poco.

De la Cruzcampo a la Heineken, producción récord

Los paralelepípedos futuristas de colores de la nueva fábrica de Heineken en España se extienden bajo mis ojos. El olor del mosto me envuelve en cuanto entro en el amplio salón donde se elabora el lúpulo. Fernando Navarro Carrión, director del proyecto en Heineken España, me explica con su marcado acento andaluz las diferentes fases de la producción de la cerveza de la marca Cruzcampo, que existe desde hace cien años y ahora forma parte de Heineken España.

“En un siglo, la producción se ha multiplicado por cien”, explica Navarro. ¿Pero por qué precisamente aquí? “Porque la cerveza se produce con malta, lúpulo y levadura, pero el ingrediente fundamental es el agua, que es particularmente buena para la cerveza en Andalucía.

Para mover la fábrica del edificio histórico en el que estaba, Heineken ha tenido que afrontar bastantes polémicas, a pesar de que se quedan en casi nada si las comparamos con las que hubo a favor de la vieja fábrica (1897) de cerveza de Pedavena (Italia) que Heineken Italia quería cerrar por una razón parecida. Las protestas, impulsadas incluso por el célebre cómico italiano Beppe Grillo, acabaron venciendo. Los obreros, después de más de un año de iniciativas y movilizaciones, han podido retomar la producción de su histórica cerveza, demostrando mucha solidaridad (han decidido trabajar por turnos para no dejar fuera a ninguno) y contribuyendo a relanzar la marca.

En cuanto a la antigua fábrica de Cruzcampo, situada en el popular barrio de Nervión, sus responsables quisieran que algún día no muy lejano se convirtiera en un Museo de la Cerveza, para lo cual han de negociar aún con el Ayuntamiento. La cerveza se prepara ahora en un nuevo complejo industrial con una capacidad productiva impresionante: técnicamente es capaz de generar 5,2 millones de hectolitros al año. Y todo de forma automática. Para probarlo, imito al estudiante aquel de la Plaza de Tiananmen, enfrente de un vehículo en marcha que transporta los barriles de cerveza y se parece a un tanque: el vehículo -sin conductor que lo guíe- se bloquea solo. En las salas de producción y embotellamiento los trabajadores son escasos y además controlan las diferentes fases, todas gestionadas por un súper cerebro central, supervisado a su vez por los ingenieros del grupo. “Empezamos a construir la fábrica en 2005 –explica Navarro– pero la producción ya ha comenzado. Funcionará a pleno rendimiento en Julio de 2008: un auténtico récord.”

Una economía en pleno crecimiento

Dejo atrás el popular barrio de la Macarena y bordeo la orilla del río Guadalquivir, frente a la Isla de la Cartuja, hasta llegar al modernísimo edificio de Crea Sevilla. Es un centro dependiente del ayuntamiento nacido para “ayudar a la creación y consolidación de las empresas”, me explica el director Miguel Macías en su luminosa oficina con vistas al río. “A los nuevos emprendedores les ofrecemos para empezar una sede. Y les ayudamos desde el punto de vista burocrático y estratégico”.

Sí, pero, ¿qué requisitos deben tener esas futuras empresas? “Tienen que vender un producto interesante e innovador y utilizar, a ser posible, las nuevas tecnologías de comunicación”. Las ayudas ofrecidas por Crea Sevilla se desarrollan en dos fases. “La primera dura seis meses: los futuros emprendedores son evaluados por algunos tutores y tienen a su disposición ordenadores y conexión a Internet. Una vez transcurrido este período, ofrecemos un alojamiento a la empresa recién nacida por un máximo de tres años”.

El director es optimista: “Sevilla –explica– está viviendo un boom de crecimiento. Las infraestructuras que están surgiendo y que se están desarrollando en la ciudad (metro, puerto de Sevilla, obras urbanísticas) constituyen una nueva oportunidad para relanzarse.”

¡Qué pesadez sin el metro!

Y no sólo eso. “Desde los años sesenta el turismo, en particular el turismo cultural, representa una de las principales fuentes económicas”, explica Mauro Ruiz Méndez, profesor de teoría económica y economía política en la Universidad de Sevilla. “Las grandes manifestaciones folclóricas como la Semana Santa o la Feria atraen a numerosos turistas que pueden contar con una altísima calidad en las estructuras hoteleras. Hay también un turismo de congresos: el Palacio de Congresos es un ejemplo claro, a pesar de que ahora mismo necesita una ampliación. Además se han abierto varios campos de golf, que atraen a muchos turistas del norte de Europa”.

¿Y qué pasa con las nuevas infraestructuras? “Al aeropuerto, que fue construido en 1992 con motivo de la Exposición Universal, están llegando muchas líneas de bajo coste. El puerto se está ampliando para permitir la entrada a embarcaciones más grandes”. ¿Y el metro, todavía en construcción? “El proyecto –prosigue Méndez– existe desde los años setenta, pero no recibió inversiones suficientes. Después de la dictadura de Franco, cuando los trabajos estaban ya a la mitad, el Partido Socialista en el gobierno bloqueó las obras. Por ahora se prevé una única línea. El metro es una obra indispensable en una ciudad con más de un millón de habitantes y callejuelas parecidas a las de Nápoles. El tráfico de coches es ya algo insostenible”.

Agradecimientos a Eduardo S. Garcés y a Ana Soriano Escudero