Política

Emmanuel Macron y el lenguaje de la ambigüedad 

Artículo publicado el 5 de Mayo de 2017
Artículo publicado el 5 de Mayo de 2017

Tras la oficialización de su candidatura presidencal, el candidato de En Marche! ha recibido numerosos ataques a su discurso político: ¿ambigüedad?, ¿timidez? Analizamos algunas de las claves de su lenguaje.

Veinte de marzo, el plató arde. Los cinco candidatos presidenciales se miden por primera vez a un nuevo y poderoso dispositivo: el cronómetro arbitraba los proyectos para Francia de Marine Le Pen, Emmanuel Macron, François Fillon, Jean-Mélenchon y Benoît Hamon que, mientras tanto, pudieron interpelar las intervenciones del otro. En este baile político, la cara del líder de En Marche! parecía estar atrapada por las circunstancias. Poco experimentado en estas lides, Macron se perdió en la introducción, balbuceó su programa y dio la sensación de una expresión forzada cada vez que un periodista le hacía una pregunta. Y, siento decirlo, tras un buen rato viendo la retransmisión, esa sensación inicial terminó por confirmarse: el favorito de las encuestas estaba a punto de perder en su actuación.

"Al mismo tiempo"

Curiosamente, su futura oponente en la segunda vuelta iba al galope en su silla de montar. Cuando la preguntaron por el burkini, Le Pen provocó un electroshock. De repente, Macron despertó violentamente de su letargo ante las incendiarias afirmaciones de la lideresa del Frente Nacional. Quizá esta sea la única vez en la que veamos un cambio de humor en el exministro. La campaña continúa con la vuelta a la retórica de "nuestro proyecto". Aparte de eso, nada. Desde que el pasado noviembre anunció su candidatura, siempre ha aplicado la misma receta: permanecer tranquilo. Haga frío o calor se ha mostrado impertérrito, navegando por mareas en calma. Salvo algunas arengas propias de la campaña:

"Al mismo tiempo". Esta estrategia se ha convertido en el foco de las críticas de lo que ahora se conoce como 'macronismo'. Estas mismas palabras también le han servido al líder de En Marche! para expresar la timidez de su programa, de su campaña y de su proyecto. "Cada vez que usted habla, dice un poco de esto, un poco de lo otro... No sabe lo que quiere", aseveró Le Pen durante el Gran Debate. Macron quiere "al mismo tiempo" trabajar y aprender, "al mismo tiempo" crecimiento y solidaridad y "al mismo tiempo" derecha e izquierda. Esta expresión le azotó con tanta fuerza, que su equipo finalmente decidió incorporarla a su lenguaje. Durante los últimos mítines, el candidato, incluso, ha dedicado tiempo a explicar el concepto: "Al mismo tiempo significa tener en cuenta imperativos que parecían contrarios, pero cuya reconciliación es esencial para un correcto funcionamiento de la sociedad", afirmó en la ciudad de Bercy.

Numerosos especialistas han estudiado el lenguaje de Macron. Muchos de ellos coinciden en que el joven candidato de 39 años es un interrogante. El profesor emérito de la IEP de Lyon Bernard Lamizet ha publicado un libro en el que ahonda en el discurso político. Desde el lanzamiento de Les mots et les voix [en español, Las palabras y voces, ndlr], el experto en ciencias de la información ha escuchado y leído con atención al favorito de las encuestas: "El discurso de Macron es parte de una tradición en el discurso político francés y se define por la ausencia de una posición", reflexiona Lamizet. El académico no es el único en poner en relieve la falta de coherencia en los discursos del candidato. En una entrevista en el Journal du Dimanche, otro experto, Damon Mayaffre afirmó que su discurso le dejó una sensación de vacío ideológico. Considera que aunque aclare algún punto de su programa, uno siempre acaba preguntándose qué es lo que quiere.

"Elegir un presidente no es como escoger una lavadora"

En esa ausencia de enfoque coinciden los expertos. Cécile Alduy ha plasmado millones de palabras pronunciadas por los candidatos presidenciales. En su libro Ce qu’ils disent vraiment. Les politiques pris aux mots la profesora en Stanford explica que el liberalismo total de Macron le protege de las contradicciones de su discurso. Está claro que no toma una posición, porque esta ya se conoce. "Da la sensación de movimiento en contraposición con la falta de acción del resto de partidos", señala Mayffre. ¿Cuál es el resultado? que sus palabras se relacionan con el éxito. "Transformación", "proyecto", "innovación", todos son términos que forman parte del léxico de la empresa. Alduy no se equivoca en su valoración: "Elabora una serie de productos que luego vende como si fueran un iPhone", explica en L'Obs. 

Para Lamizet, ahí es donde reside el problema: "No se esperan de un presidente 'soluciones que funcionen', porque no elegimos una nueva lavadora". Le está costando desembarazarse de esta sombra: Macron considera que en la política cada voto debería considerarse como una transacción financiera. Más cercano a un consejero delegado que un líder de masas, el fundador de En Marche! sería incapaz de suscitar simpatía en un mayoría que no siente cercanía por los jefes. Las encuestas dicen que cerca del 60% de las personas que tiene previsto votarle lo hacen por defecto. Para el profesor de Lyon, el motivo no es otro que el discurso de Macron se dirige a un claro público objetivo: la clase media alta, 'los ganadores de la globalización'. "Cuando metes a la empresa en el corazón de la política y evitas hablar sistemáticamente de la relación entre empleadores y empleados, ¿cómo vas a hacer frente a la juventud precaria que espera que se le garantice cierta protección?". 

En este sprint final la pregunta es si será capaz de cambiar su discurso: "Evidentemente no", responden. Él mismo lo dice: a pesar de la abstención o el voto en blanco de los que apoyaron a Fillon, Mélenchon o Hamon, no cambiará su programa. Y mucho menos la forma de presentarlo: "Una cultura política no se cambia en tres días", enfatiza Lamizet. La cultura política de Macron es él, porque hoy en día no tiene una familia a su alrededor, él está desarrollando su carrera de forma personal. "Y si Macron realmente hablara de Macron? Una de las cosas que más me ha llamado la atención es el logo de En Marche! Las iniciales son las de su propio nombre. Para mí es la personificación total de la política", concluye el experto. En esta segunda vuelta está solo ante el Frente Nacional, ¿se bastará consigo mismo?