Política

En Marche con Anglade: la huida belga

Artículo publicado el 12 de Junio de 2017
Artículo publicado el 12 de Junio de 2017

Pieyre-Alexandre Anglade es el ejemplo perfecto de lo que la ola Macron intenta conseguir en la política francesa: la juventud eurófila. Jefe de gabinete del Parlamento Europeo, es el candidato de la Republique En Marche para la cuarta circunscripción de franceses en el extranjero para las legislativas. Descripción de un candidato para el que todo va deprisa. Muy deprisa.

“Estaba justo a su lado, caminábamos por el mercado”. Pieyre-Alexandre Anglade se ata mucho a este momento. El candidato de la Republique En Marche! en la circunscripción de Benelux tiene trabajo por hacer. Bélgica va a elegir a su representante y él tiene que convencer. Tampoco demasiado. En Bruselas, Emmanuel Macron ha ido en cabeza en la primera (38,8 %) y en la segunda vuelta de la última presidencial (89,6 %). Pero Anglade no es Macron. “Solo un tío normal. Pero tengo ideas para mi país”, dice.

Golpe de calor

El joven de treinta años cuida mucho la apariencia. Llega a la terraza de un pequeño café del barrio burgués bohemio de Flagey, en vaqueros, camisa y zapatillas deportivas. Su pelo es castaño, va afeitado y algunos de sus rasgos son propios de Macron. El candidato pega con lo que se imagina del movimiento: joven, urbanita, internacional. Pero más que su apariencia, es su simple presencia en la lista de las legislativas lo que representa el espíritu del partido: “Soy la encarnación viviente de la confianza de Macron en aquellos que se dedican a su proyecto, afirma. Si he sido yo el seleccionado, es por elección, no por azar. He estado entre una veintena de candidatos para una única candidatura. Y he sido yo el elegido”.

Al fin y al cabo, la investidura de “un tío normal” responde a los principios de la futura posible mayoría presidencial. La Republique En Marche! lo había prometido, y eso está haciendo. Para las legislativas, una gran parte de sus candidatos proceden de esta famosa “sociedad civil”. Dicho de otra manera, personas sin gran experiencia política como la nueva ministra de cultura, Françoise Nyssen o Laura Flessel, nombrada Ministra de Juventud y Deporte.

Anglade pegó el gran salto en 2015. Asistente parlamentario desde hace cinco años, decidió volver a saltar al ruedo político escribiendo una carta dirigida personalmente a Macron, por aquel entonces Ministro de Economía. ¿El propósito? Compartir su mirada sobre la situación política en Francia. “La recomposición política que se está viviendo a lo largo de Europa, y que aparece tras el surgimiento de movimientos extremistas, no perdonará a Francia”, escribe. Una visión de choque a la cual el nuevo presidente de la República no responderá de inmediato, pero “le interesa”. Prueba de ello, cuando Macron renunció al gobierno para fundar su movimiento, nombra a Anglade en la dirección del comité local de Bruselas.

Solo hubo una orden: el comité no tiene vocación de llegar a ser el laboratorio de ideas europeo de En Marche! Hablando claro, no piden a los profesionales de la Unión Europea que elaboren informes de expertos, “pero por lo demás, era libre de organizarlo como quisiera”, asegura Anglade. Se supone que los ciudadanos y sus expectativas están en el centro de todas las discusiones. Salvo que al principio, las discusiones retumban en el vacío, carentes de apoyo. Organizado en un bar del barrio Léopold, el primer mitin de Anglade fue casi un fracaso. “Debíamos de ser treinta o cuarenta y hacía un calor horrible”, recuerda. Pero el joven candidato ha dado demasiado para dejarse derribar por un golpe de calor. Persiste y comienza a disfrutar de la dinámica tras el arreón de su líder. “Hoy en día, hay más de tres mil afiliados a En Marche! en Bélgica”, asegura.

Macron, Glasgow y Zizou

Su irrupción parece casi accidental. Nada ni nadie le hacía pensar que pudiera acabar en la Asamblea Nacional. A pesar de su apariencia de ser el primero de la clase, el Anglade adolescente realmente era del montón en el colegio. Con un bachiller general que consiguió por los pelos “con 10,2 de media”, el joven estudiante se licenció en Historia por la Sorbona, la única materia por la que tiene un mínimo de interés. Consciente de la importancia de la institución en la que tenía la “suerte de estudiar”, se fue implicando en sus estudios cada vez más. Su año Erasmus en Glasgow moldea su personalidad tan bien como su inglés y Anglade acumula como quien no quiere la cosa relaciones internacionales y un máster en negocios europeos en el IEP (Instituto de Estudios Políticos) de Estrasburgo.

El resto avanza solo. Asociado en 2010 con a la eurodiputada del MoDem (Movimiento Democrático), Nathalie Griesbeck, termina por dirigir durante dos años al equipo del checo Pavel Telička (ALDE), uno de los catorce vicepresidentes del Parlamento Europeo. En el hemiciclo, empieza a darse a conocer. Lo suficiente como para que uno de sus compañeros pueda seguir la metáfora deportiva en relación con el Spartak Zizou, su equipo de fútbol en el Parlamento: “Es técnico, rápido y bajo su apariencia de chico bueno, tenía un lado más salvaje.Le va bien su trayectoria política, sin duda va a darse golpes a la salida pero rápidamente sabrá devolverlos”. 

Más allá de la fuerza del destino y de sus aires de joven galán, ¿cómo piensa Anglade prolongar el proyecto de Macron? Haciendo lo que ha aprendido a hacer. El joven candidato piensa importar las buenas prácticas del Parlamento bruselense a París, “muy avanzado en relación con la Asamblea Nacional”. “En el Parlamento Europeo (PE), los diputados están allí, afirma. Por lo tanto seré un diputado que haga acto de presencia y cuyo mandato será su única actividad”. Otra arma secreta: “La cultura del compromiso propia de una cámara en la que no existe mayoría absoluta, como ocurre en el Parlamento Europeo” y que piensa difundir en el seno del hemiciclo francés. Una práctica que también resulta útil en un contexto de reconstrucción de los balances políticos.

En cuanto al programa, el proyecto del candidato Anglade está claro. Se trata de reproducir lo que hace funcionar a En Marche! “Redes ciudadanas”, talleres, debates públicos, reencuentros… la idea es hacer remontar al diputado las expectativas del terreno. Como lo hacía el candidato Macron, Anglade muestra más una visión, futuros métodos de trabajo, que una gama detallada de promesas de campaña. Sin embargo, el aspirante a diputado tiene algunas obsesiones: el apoyo a las familias con personas discapacitadas, la simplificación de los procesos administrativos, en particular los que conciernen “la portabilidad de los derechos” – un verdadero problema para los expatriados jubilados – y la cooperación entre Francia y Benelux en el tema de seguridad nuclear y de la lucha contra el terrorismo. 

“Cuando pensamos que algo está hecho es cuando fracasamos”

Aún está dubitativo sobre la elección de las comisiones parlamentarias, pero Anglade está seguro de una cosa: no será un “diputado como los otros”. Su “circo” agrupa casi todas las instituciones europeas de Bruselas y Luxemburgo, no hay duda que aprovechará su filón europeo. Lo que aporta a su sillón de diputado un peso significativo. A esto hay que sumar su cercanía a la mayoría presidencial, su activismo en el comité de En Marche! de Bruselas así como sus amistades con dos de los dieciocho ministros del gobierno. “Esta mañana he recibido un texto de Sylvie Goulard, revela. El gobierno escuchará mi voz. O en todo caso tendré numerosos medios para hacerla oír”. 

Si el microcosmos bruselense se alegra de la posible victoria “de uno de los suyos”, de un conocedor de “la burbuja europea”, sus instituciones, sus reglas y sus retos, para el jefe “nada está garantizado”. En la segunda vuelta se verá las caras con Sophie Rauzser, una joven consejera política de la Francia Insumisa. Anglade es prudente: “Nada se ha ganado hoy. Cuando pensamos que algo está hecho es cuando fracasamos”.

En un solo mes ha pasado de joven totalmente desconocido a favorito de las legislativas, Anglade regresará con al menos una certeza de esta breve campaña: “Hay lugar para los jóvenes dinámicos, que miran al futuro y al mundo exterior. Este lugar hay que llenarlo, hay que hacerse hueco pero existe”.