Política

Islandia en referéndum: ¿devolverá el dinero de los extranjeros?

Article published on 6 de Enero de 2010
Article published on 6 de Enero de 2010
El presidente de Islandia, Ólafur Ragnar Grímsson, se opuso ayer martes a firmar una controvertida ley que prevé la devolución de alrededor de 3.500 millones de euros a ahorristas extranjeros, que no pueden acceder a sus depósitos desde la quiebra bancaria del país nórdico. Ahora, el pueblo es quien decide en un referéndum sobre la restitución financiera

Politiken - Dinamarca

La convocatoria de un referéndum en Islandia sobre la devolución de fondos a ahorristas extranjeros apenas resolverá los problemas financieros del país nórdico según el el diario Politiken: "El problema de los furiosos vikingos se ha convertido entretanto en que las transferencias al extranjero no terminarán con una consulta popular. Un 'no' del pueblo ofrecerá algo de acicate a corto plazo, pero a costa de intereses que se dispararán sobre las enormes deudas extranjeras: la credibilidad crediticia de Islandia se continuará debilitando y repercutirá en las finanzas. Como nación autónoma que durante años ha aprovechado su papel fuera de la UE para crear un nivel artificial de bienestar, Islandia no puede reprimir la realidad con el simple hecho de concurrir a las urnas".

The Guardian - Gran Bretaña

Aunque Islandia retrase el pago de las deudas a ahorristas extranjeros, el periódico The Guardian no ve alternativas a la devolución: "A fin de cuentas, está claro que los islandeses corrieron demasiados riesgos y sus bancos se colapsaron, entre ellos el Landsbanki, perteneciente a Icesave. La estructura de la nación, según describió el presidente, se está desgarrando. Los islandeses se quejan de estar obligados a compensar a los ahorradores extranjeros y están particularmente disgustados con el uso británico de las leyes anti-terroristas para congelar las cuentas islandesas. Pero sea cual sea el resultado del referéndum, tendrán que pagar. Una versión anterior de la ley, aprobada el pasado agosto, obliga al país a comenzar con el pago a partir de 2016. En los pasados años de bonanza, los bancos fanfarroneaban con que eran demasiado grandes para caer. La mala suerte de Islandia consiste en ser un país pequeño y débil, y en haber fracasado de manera espectacular. El mundo puede seguir insistiendo en recuperar su dinero".

Fréttablaðið - Islandia

El periódico Fréttablaðið defiende la decisión del presidente islandés, Ólafur Ragnar Grímsson, de dejar que los ciudadanos decidan sobre la ley de compensación de ahorristas extranjeros del banco quebrado Icesave: "Se ha visto obligado a encajar duras críticas, en parte justificadas y en parte inadecuadas. La responsabilidad y la culpa de que la cuestión de Icesave haya tomado este cauce no es sólo del presidente. Dejando la decisión en manos del pueblo, reacciona a la voluntad de miles y miles de islandeses que han escrito su nombre en la lista de la iniciativa popular 'InDefence'. Además, 30 diputados han apoyado la decisión de convocar una consulta popular. Todos ellos comparten con el presidente la responsabilidad de intervenir en la disputa internacional por Icesave. Hace dos años, el presidente ya había anunciado en un discurso que no quería actuar por cuenta propia, sino de acuerdo con la voluntad del pueblo". 

NRC Handelsblad - Holanda

Tras la negativa del presidente islandés, Ólafur Ragnar Grímsson, a firmar el acuerdo con Holanda y Gran Bretaña sobre la devolución de los depósitos de ahorros a los ciudadanos de ambos países, peligran los créditos destinados a Islandia del Fondo Monetario Internacional y de los países escandinavos. Por ese motivo, el periódico NRC Handelsblad opina que Grímsson perjudica a su país: "Los islandeses tendrían que sudar sangre y lágrimas por esta regulación, calculada en 12.000 euros por persona. Todos ellos son víctimas de la crisis financiera mundial, pero también del hecho de que Islandia mantuviera un sector financiero tan grande que superaba de lejos la capacidad del país. La devolución a ahorristas británicos y holandeses anticipada por ambos países es la consecuencia de una normativa con garantías a las que Islandia se había comprometido cuando todavía se creía arropada por el bienestar del amplio sector bancario. Las garantías son irrevocables; el presidente ha minado la credibilidad de su país".