Política

Italianos en el extranjero: ¡a votar!

Artículo publicado el 4 de Abril de 2008
Artículo publicado el 4 de Abril de 2008
Gracias a la ley Tremaglia de 2001, los italianos de todo el mundo podrán votar en las elecciones nacionales. Doce diputados y seis senadores que pueden marcar la diferencia.

Europa-Rusia-Turquía. Sur, Norte y Centroamérica y el resto del mundo (África, Asia, Oceanía y Antártida). No se trata de una lección de geografía, sino de las cuatro circunscripciones en las que el Ministerio de Exteriores ha dividido el mundo para así organizar el voto de los ciudadanos italianos desperdigados por el globo.

¡No solo salami!

A los que acusan a Italia de estar lejos de la vanguardia les respondemos que, además de coches y salami, los italianos tenemos también una ley para el voto de los residentes en el exterior. El procedimiento data de 2001. El entonces Ministro para los italianos en el mundo, Mirko Tremaglia , nacido en 1926 y miembro de la Alianza Nacional [derecha muy conservadora], llevó a cabo el sueño de toda una vida. Dio la posibilidad a más de tres millones y medio de italianos expatriados de votar en las elecciones nacionales.

Así nació la ley número 459/2001. Su particularidad está en que los inscritos en el AIRE (registro de italianos residentes en el exterior), que funciona como un censo, pueden votar a sus propios candidatos exteriores, que se presentan en las cuatro circunscripciones antes mencionadas. En juego están doce diputados y seis senadores que harán valer en Montecitorio (sede del Parlamento) y el Palacio Madama (sede del Senado) las exigencias de sus compatriotas en el extranjero.

Fútbol para todos

¿Cuál son estas exigencias? La reforma de la red consular, la difusión de la cultura y la promoción de la lengua italiana. Pero también el mantenimiento del made in Italy y de los negocios empresariales italianos en el mundo, así como la posibilidad de tener la señal de la televisión italiana y ver los partidos de la liga de fútbol nacional en el extranjero.

Será la tercera vez que se aplique este procedimiento, estrenado con el referéndum de 2003 sobre la reforma del Código Laboral, sobre todo de su artículo 18, que no permite el despido de un trabajador sin causa justificada. Ahora bien, la verdadera prueba de fuego fueron las elecciones de 2006. Hace dos años, nadie se fijaba en quiénes eran los candidatos de las circunscripciones extranjeras hasta que el resultado electoral, y la victoria de Romano Prodi en particular, tuvieron que basarse en el apoyo de dos de estos senadores del extranjero.

De momento los resultados no parecen excelentes. Tal vez la falta de experiencia de los candidatos elegidos, tal vez por el poco tiempo de la normativa, el hecho es que no se ha sentido una mejora concreta en los italianos que residen en el exterior. Un estudio reciente de la RAI Internacional dice que para el 45,2% de los entrevistados, el voto exterior no ha sido una experiencia positiva.

Esperemos que esta vez se produzcan resultados pero, sobre todo, que los italianos en el extranjero no tengan que buscar, por enésima vez, cómo explicar a sus amigos y conocidos del lugar otra de las características propias de la península itálica que les han hecho famosos en el mundo: las elecciones anticipadas. Italian elections? Again, encore, noch einmal, otra vez…