Política

Jean Quatremer: Ha nacido una nación, Flandes

Artículo publicado el 29 de Noviembre de 2007
Artículo publicado el 29 de Noviembre de 2007
La crisis entre flamencos y francófonos belgas prosigue. Tras 172 días sin gobierno y grandes provocaciones por parte de la clase política flamenca, ¿ha llegado Bélgica a un punto de no retorno?

Una manifestación unitaria tuvo lugar el domingo 18 de noviembre, en Bruselas, congregando a 35.000 belgas flamencos y valones. La iniciativa partió de una ciudadana sin afilicación política, Marie-Claire Houard, que recorre el país recabando firmas en favor de la unidad belga y que lleva ya 140.000 en sus hojas. Aquel día, de repente, el resto de Europa pareció descubrir que algo serio ocurre en Bélgica. ¿Qué exactamente? Jean Quatremer, corresponsal del diario francés Libération sobre asuntos europeos desde hace quince años, analiza la situación.

¿Qué ocurre en Bélgica? Se habla de “guerra”, lo cual se está convirtiendo en algo muy serio

Por fortuna no estamos en los Balcanes. ¡En Bélgica la gente no tiene la intención de armarse! Pero está claro que el país se encuentra en medio de una crisis muy grave y podría, en el futuro, dividirse. No tiene por qué ocurrir a corto plazo. Una nación ha nacido al norte de este país: Flandes. El Sur, francófono, y Bruselas, no se han percatado de este cambio. Sin embargo, Flandes reivindica su independencia. Es necesario saber que Bélgica fue creada en 1830 por decisión de Francia e Inglaterra. La gente no tuvo nada que decir. Reforma tras reforma del Estado, se construyó un muro entre ambas comunidades. Un muro a la espera de una frontera. Y es esa frontera la que, en mi opinión, está surgiendo. ¿Es grave que un país se divida en dos? No estoy convencido.

Uno de los países fundadores de la Unión Europea, un modelo de cohabitación entre pueblos... ¿No es esta división un nuevo cuestionamiento del modelo europeo?

No creo que esto sea contrario al proyecto europeo. Éste se basa en un principio de voluntariado, en el derecho de autonomía de los pueblos. Y aquí tenemos una región, Flandes, que ya no desea vivir unida a su vecina francófona. Pero los flamencos desean seguir trabajando juntos en el marco de la Unión Europea, compuesta por 27 ó 28 países miembro. Es también gracias a Europa que la nación flamenca pudo emerger. Desde su fundación, la Unión Europea ha pretendido precisamente afectar el nivel estatal.

¿Qué ocurrirá con las instituciones europeas si ambas regiones se disputan Bruselas?

Los flamencos ya no reclaman Bruselas. Aunque sea su capital histórica, siempre ha sido francófona. Lo que está en juego para los responsables políticos flamencos, es la estabilización de su territorio, bloquear la expansión de la mancha de aceite francófona alrededor de Bruselas. Ahora bien, los francófonos no ven la posibilidad de negociar la división sin considerar Bruselas como una aglomeración. Lo que hay ahí es una verdadera fijación por parte de los francófonos. Y en efecto se pueden imaginar algunos brotes de violencia. En cuanto a las instituciones europeas, no corren ningún riesgo. La propuesta de Charles Picquet, Presidente de la región de Bruselas, me parece factible. Lo que él propone es una “ciudad-Estado”. Bruselas se enriquecería ya que gravaría a las instituciones.

¿Qué se comenta entre diputados y comisarios en los corredores de la Comisión y el Parlamento? ¿Cuáles son sus temores?

En realidad es bastante divertido, ya que nadie habla de ello. Nadie discute sobre lo que se cuece. Es una verdadera negación del hecho. Si se hablara de ello, significaría que la separación va a suceder. Entonces todos miran hacia otro lado cruzando los dedos. Pero no hay ningún plan.