Política

“La UE tiene un sistema decisorio medieval”

Artículo publicado el 6 de Febrero de 2006
Artículo publicado el 6 de Febrero de 2006
Guido Montani explica por qué las soluciones nacionales son un callejón sin salida para Europa.

"Los problemas de la Unión Europea son estructurales. La UE tiene un sistema decisorio medieval. Es necesario volver a empezar a partir de una constitución más democrática". El profesor Montani, presidente del Movimiento Federalista Europeo y docente de economía internacional en la Universidad de Pavía, no se anda con medias tintas sobre la Europa aún en estado de shock tras el "No" de franceses y holandeses al tratado Constitucional redactado por la Convención dirigida por el ex presidente francés Valéry Giscard d'Estaing, y que por otro lado ha sufrido lo suyo antes de llegar a un acuerdo presupuestario (de mínimos) para el período 2007-2013 en la pasada cumbre de Bruselas. Un acuerdo que ahora ha sido bloqueado por el Parlamento Europeo, que exige abrir una "negociación constructiva" junto con los Estados y la Comisión.

Profesor Montani, comencemos con el presupuesto de la UE. ¿Podría explicarnos qué es?

El presupuesto es un instrumento muy técnico y a menudo esto molesta a los electores, pero se trata del mejor modo de hacer política en Europa. En la actualidad, los Estados y el Parlamento discuten del presupuesto 2007-2013. Introducir un presupuesto plurianual fue una decisión tomada en su momento por Delors para disminuir las tensiones entre los gobiernos. El problema es que sigue habiendo defectos estructurales. En la Unión Europea tenemos una situación invertida con respecto a sistemas nacionales de tipo parlamentario como el italiano. Los gobiernos estatales detentan poderes desorbitados al contrario que el Parlamento Europeo, que no es el órgano prioritario para elaborar el presupuesto. Por otra parte la Unión tiene escasos recursos financieros, dado que el presupuesto es poco más del uno por ciento de la riqueza europea y está compuesto en sus tres cuartas partes por contribuciones nacionales y en menos de un tercio por recursos propios. Todo esto significa que Europa no tiene una capacidad de desarrollo autónoma y que falta un gobierno europeo para la economía. Es un problema estructural que hace más débil su economía.

El Consejo Europeo se ha vuelto protagonista de una auténtica odisea. Tras el fracaso de la cumbre del pasado mes de junio se ha llegado a un compromiso en diciembre. ¿Cómo explica estas dificultades?

Es un sistema decisorio medieval. Fijamos toda la atención en los gobiernos y éstos deciden de modo antidemocrático. ¡Probad a imaginar qué sucedería por ejemplo en Italia si los presupuestos fueran aprobados por un consejo de gobernadores de las regiones en lugar de por el Parlamento! A Europa le hace falta una constitución más democrática que la que han rechazado los ciudadanos franceses y holandeses; que dé mayor importancia al Parlamento Europeo.

El Parlamento Europeo ha rechazado por una amplia mayoría el acuerdo sobre el presupuesto alcanzado por el Consejo europeo. ¿Cómo valora esta acción: un juego al alza que permitirá alcanzar los objetivos de solidaridad, competición y seguridad declarados?

Los gobiernos han llegado a un acuerdo para un presupuesto que es menor que el propuesto por el Parlamento y por la Comisión, que ascendía a 122 mil millones de euros. El parlamento ha rechazado esa propuesta que, evidentemente, no permite alcanzar los objetivos iniciales. Sin embargo, se habla de un compromiso entre parlamento y Consejo entre los 2 y los 4 mil millones más de lo aprobado por el Consejo. Está claro que si la asamblea en Estrasburgo acepta este compromiso, salvará quizás la cara, pero no la sustancia de su propuesta.

El crecimiento de la Unión debería pasar por la estrategia de Lisboa a la que tanto cuesta hacer despegar. Ahora este nuevo bloqueo político hace aún más inciertas las perspectivas económicas de la Unión. ¿Por qué cada perspectiva de crecimiento parece reducirse a espejismos en Europa?

La estrategia de Lisboa ha fracasado. No será posible superar a los Estados Unidos antes de 2010. Esto es así porque no hay una estrategia de coordinación de planes nacionales. Cada país hace lo que quiere. No es este el camino del crecimiento europeo. Es necesario volver a la estrategia de Delors: grandes proyectos financiados por el presupuesto europeo. No sirve una suma de los individuales presupuestos nacionales. Tomemos como ejemplo la defensa, donde cada país tiene su comercio y compramos todo a los Estados Unidos; así no hay una industria militar europea. Lo mismo vale para las políticas energéticas, cada país tiene la suya, pero estos gastos van transferidos al presupuesto europeo. Se habla de pacto de Estabilidad y Crecimiento pero el plan de crecimiento debe ser europeo, las vías nacionales no bastan. Hace falta un impuesto europeo, no nuevos impuestos, sino una reconsideración de los ya existentes; junto a las elecciones europeas los ciudadanos deben saber qué porcentaje de sus impuestos es usado para financiar planes de desarrollo europeos ligados al presupuesto comunitario. Un ejemplo logrado es el proyecto galileo, que permitirá sustituir el GPS norteamericano, con todas sus consecuencias favorables en el campo militar y civil.

La Constitución está congelada. El "no" francés y holandés son suficientes para bloquear el proceso de ratificación porque se requiere la unanimidad para ello. El candidato a la presidencia francesa Sarzoky propone bloquear el proceso de ampliación y resucitar una versión reducida de la Constitución. ¿Qué opina sobre esto?

Los ciudadanos franceses han criticado justamente el Tratado Constitucional. Es correcto reducir la Constitución y dejar solamente la primera parte. ¡Piense en toda la segunda parte tal y como está! ¡Es como si se quisiera insertar todo el Código Civil dentro de la Constitución italiana! También la relación entre presupuesto y ampliación es evidente: es por ahí por donde pasan todas las políticas de solidaridad. La propuesta Sarzoky tiene un sentido; el tratado tiene que someterse a referendo, no sólo francés, sino a escala europea. Por otra parte, para su entrada en vigor hay que adoptar el principio de la mayoría en lugar del de la unanimidad.