Política

Licor de ideas descabelladas en la UE

Artículo publicado el 26 de Enero de 2007
Artículo publicado el 26 de Enero de 2007
Para los pequeños productores de Raquia, la era europea comienza con nuevo impuesto.

“Un búlgaro sin raquia es un búlgaro dispuesto a desatar una guerra.” Así describe Hristo Gangarov la íntima relación que mantienen los búlgaros con su potente bebida nacional. Gangarov es propietario de una destilería en Rosgosh un pueblo cercano a Plovdiv, la segunda ciudad más grande del país. Gangarov está indignado, al igual que otros muchos propietarios de pequeñas destilerías.

Dos euros el litro

A partir del 1 de enero de 2007 aumentará el impuesto sobre el consumo de los licores caseros, una normativa de la UE. Así lo decidió el Parlamento búlgaro el pasado 14 de diciembre. Este impuesto afecta también a la bebida tradicional búlgara, la raquia. Si bien el impuesto es la mitad de la tasa aplicada a los licores vendidos en los comercios, esta medida previa a la adhesión de Bulgaria a la UE genera el malestar de muchos búlgaros.

Hasta ahora, las 1.318 destilerías caseras registradas podían destilar libres de impuestos hasta 30 litros de Raquia por familia. Acorde a esta nueva normativa, en un futuro se pagarán 2,2 levs por litro convertidos al euro. Para una cantidad a partir de 30 litros la tasa prevista es casi el doble: 2 Euros el litro.

La economía sumergida: el problema

Las destilerías situadas en los pueblos están muy extendidas a lo largo de Bulgaria. Es aquí donde se produce la “Domashna raquia” o raquia casera. Aquí no se destilan grandes cantidades, afirma Gangarov, la gente trae la fruta de sus propios jardines. Pero el impuesto aumenta el precio de la raquia. Hasta ahora, comprar un litro de raquia al destilero o “Kazandhia” costaba un Lev, ahora es el triple. Las destilerías temen perder sus clientes.

El pasado año, los productores búlgaros de bebidas alcohólicas en posesión de una licencia destilaron 8,5 millones de litros de Raquia de uva. Según la cámara de productores de vinos, el Estado ha dejado escapar hasta ahora unos ingresos anuales correspondientes a 20 millones de litros de licor de uva producidos libres de impuestos. “El problema es la economía sumergida”, explica Lilia Stoilova, trabajadora de esta organización. “Hay personas que utilizan las destilerías de los pueblos con fines comerciales. Hace falta un control más estricto.”

La destilería de Gangarov es una casita simple, con cuatro cubas. A lo largo de las estaciones del año, se destilan uvas, ciruelas, albaricoques, melocotones y manzanas. El orgullo de este hombre de 62 años es un licor aromático de frambuesa. “Sólo tiene este sabor tan bueno si es de fabricación casera”, afirma, ya que aquí se destila dos veces. La bebida forma parte de la cultura búlgara. “Cuando recibimos un invitado, le ofrecemos raquia, es una vieja tradición. Primero servimos ensalada y raquia, después el vino y la comida.” La elaboración del licor es un acontecimiento social para los habitantes del pueblo. “La destilación es un ritual”, explica Gangarov, “nos reunimos, hacemos barbacoa de carne a la lumbre y nos contamos historias”.

Controles difíciles

El alcalde Gergei Georgiev comprende las quejas de los lugareños, pero los búlgaros están obligados a cumplir con los requisitos de la UE. “Algunos dejarán de destilar. Otros se comprarán cubas más pequeñas, lo que significa que destilarán de forma ilegal en sus casas”, pronostica el alcalde.

Mis clientes están inseguros, afirma Jordan Georgiev. Él también dirige una pequeña destilería en Rogoshs Skutare, un pueblo vecino.“Es imposible evitar que los búlgaros detengan su produción de Raquia”, afirma, y espera que los funcionarios no controlen de una forma muy estricta. Este deseo es bastante materializable: la inspección de las innumerables destilerías precisa de una cantidad ingente de personal y es difícil llevarla a cabo, ya que a menudo no se disponen de aparatos de medida.

La temporada de raquia 2006 llegó a su fín y llega la de 2007. Mañana temprano, Jordan Georgiev tendrá clientela de nuevo. Hará fuego, llenará la cuba de orujo de uvas lo tapará y esperará hasta que suba el vapor etílico. Después de tres horas las primeras gotas de Raquia caen de un canuto. Gergiev espera que no sean las últimas.

Desde el 1 de enero de 2007, Bulgaria y Rumania se han unido a la UE. Por este motivo, cafebabel.com os presentará durante las próximas semanas artículos y crónicas sobre estos nuevos miembros. La próxima entrega tendrá por tema Rumania: entre ricos y pobres y saldrá el jueves 1 de febrero.

Dichos artículos están firmados por autores de la red de corresponsales n-ost. n-ost nació en diciembre de 2005 en Berlín. Esta red organiza el trabajo de periodistas de 20 países, con la intención de acercar las visiones de la Europa oriental a la occidental. Abogan por la democracia y la libertad de prensa, y por una construcción europea impulsada por todos.