Política

Lyon-Turín, cuenta atrás para la alta velocidad por los Alpes

Artículo publicado el 6 de Junio de 2007
Artículo publicado el 6 de Junio de 2007
El 23 de mayo, el Parlamento Europeo aprobó los presupuestos para las nuevas redes europeas de transporte. Italia tiene dos meses para presentar su proyecto.

Cuenta atrás para el AVE de la discordia: el Tren de Alta Velocidad Turín-Lyon que debería recorrer algo más de doscientos kilómetros. Un trayecto previsto en el llamado Corredor de transportes 5, la faraónica obra ferroviaria que comunicará Kiev con Lisboa.

“Este AVE no se hará”, palabra de eurodiputado

A finales de mayo, la Unión Europea desbloqueó un presupuesto de cerca de 8.000 millones de euros para redes europeas de transporte. Entre los proyectos que financiar está el trayecto italiano del Corredor nº5, nacido de un acuerdo italo-francés en 2001, y rechazado a viva voz por los habitantes del valle de Susa, valle alpino de la provincia de Turín por donde la nueva línea de ferrocarril pasaría mediante un túnel. Los habitantes del valle de Susa quieren defender su territorio y su salud. Temen que el amianto y el uranio escondidos en las montañas queden al descubierto con motivo de las obras. El telón de acero creado por ciudadanos y políticos durante los últimos años ha desesperado tanto al gobierno italiano como a la administración europea. Los manifestantes incluso han obstaculizado las pruebas medioambientales y han rechazado de plano la búsqueda de un acuerdo. No quieren la línea Turín-Lyon, aun a costa de alejar a Italia del tráfico comercial europeo o de ralentizar el desarrollo económico en la región.

Como respuesta a la presentación definitiva del proyecto para obtener la financiación a finales de julio, el eurodiputado Vittorio Agnoletto, defensor de la causa de los de los vallesusianos comentó “Ha comenzado la cuenta atrás. Un pequeño esfuerzo y habremos vencido: el TAV no pasará por el valle de Susa”.

Tres alternativas, una sola gran revuelta

El ejecutivo de Berlusconi y el actual gobierno de Prodi han intentado por todos los modos establecer un diálogo con la sociedad civil para llegar a una solución común. También la presidenta de la Región de Piamonte, la eurodiputada Mercedes Bresso, elegida por medio de un elevado consenso, ha intentado hacer ver a los ciudadanos la importancia logística y comercial de la gran obra que define como “esencial e ineludible”. Sin embargo, las protestas no han sido acalladas.

Así, tras el período 2005-2006, el ministro de transportes -Antonio di Pietro- y el Comisario europeo de Transportes -Jacques Barrot- han promovido el estudio de alternativas. Junto al proyecto original se han estudiado las hipótesis de la línea existente entre Turín y Bardonecchia, sobrecargada y obsoleta, y la de un nuevo trazado desviado del Valle de Susa a los confines con el Valle Sagón. Los vallesusianos, sin embargo, no están satisfechos y los ciudadanos del valle vecino se les han unido al son de “No al TAV” para defender sus colinas.

¿Tomar o perder el tren? ¡He ahí el dilema!

Que la paciencia de Bruselas esté rozando el límite se evidencia desde hace tiempo. En la cumbre italo-francesa de diciembre de 2006 en París, el malhumor aumentó, pues en los últimos meses los ciudadanos de la región francesa Rhône-Alpes -por donde también pasaría el tren- comenzaron a simpatizar con sus primos italianos. Bruselas ha invitado a los interesados a presentar sus proyectos definitivos hasta el verano con el fin de poder evaluarlos en septiembre y comenzar los proyectos de financiación.

Gracias a la aprobación de fondos el pasado 23 de mayo, la máquina debería ahora correr más deprisa de lo previsto: las fechas de entrega son claras y los intentos de los ciudadanos también. La política italiana no quiere dejar escapar este tren cargado de oportunidades económicas. Los habitantes del valle de Susa siguen en su postura: preparados para afrontar otros dos meses de resistencia en las montañas.