Política

Okupas contra matones: la guerra inmobiliaria de Barcelona

Artículo publicado el 7 de Marzo de 2007
Artículo publicado el 7 de Marzo de 2007
En la capital catalana son más de 300 las “casas okupas”. El problema de la ocupación inmobiliaria a pocos meses de las elecciones municipales.

Vallcarca, distrito de Grácia, noroeste de Barcelona. Casi todos los edificios de la zona pertenecen a la sociedad inmobiliaria Nuñez y Navarro. El proyecto urbanístico del ayuntamiento prevé el derribo de antiguos palacetes para luego construir oficinas en su lugar. Vallcarca es uno de los barrios con mayor número de palacios deshabitados. Por consiguiente, son más de trescientos los apartamentos ocupados en la capital catalana.

Kira, una vida de ocupa entre Berlín y Barcelona

Allí es donde vive Kira, una de las “okupas”: movimiento que consiste en la ocupación de un apartamento por parte de una sola persona o en familia (sobre todo inmigrantes) y colectivos que ocupan grandes espacios y así usarlos para “actividades culturales”. Kira, (un seudónimo) tiene sólo 24 años, pero ya tiene a sus espaldas periodos de ocupación en Berlín y experiencia de comunidad en una casa de montaña no muy lejos de esta metrópoli española. Me invita a tomar un café. Caminando a oscuras por el lúgubre portal me ayudo con la pantalla del móvil para iluminar mi recorrido y así llegar al segundo piso trepando por una tortuosa escalera. La vivienda es pequeña, parcialmente amueblada, calentada por una estufa eléctrica. Todo sin pagar ni alquiler ni comunidad. “Me mantengo con un trabajo de media jornada de 400 euros al mes. No quiero gastar el 80% de mi sueldo para el alquiler. En Barcelona, la única manera de tener un techo sobre la cabeza es ocupar estos espacios vacíos” -denuncia Kira- “y por si fuera poco, en el último mes hemos sido estigmatizados por quienes quieren enarbolar la obsesión por la seguridad.”

El 27 de mayo serán las elecciones municipales, y con la coalición de izquierdas en el poder no se puede ni parpadear ante un problema tan delicado. De hecho, las oficinas del ayuntamiento han dispuesto un Manual antiocupación: una especie de vademécum para los propietarios que no consiguen librarse de los inesperados huéspedes. Se entiende que por lo general éstos se tomen la justicia por su mano: “A menudo, las agencias inmobiliarias” -prosigue Kira- “cuando se dan cuenta de que su apartamento ha sido ocupado, contratan a los denominados 'matones', unos energúmenos encargados de pegar a sangre fría a quien encuentren en la casa. Aquí también han venido a llamar pero he fingido no estar en casa.”

“¿Ocupación? Es una forma de reivindicar el derecho a una vivienda”

¿Por qué a los jóvenes les cuesta tanto encontrar una casa? El fenómeno, como nos explica el Director de Programación Territorial de la Generalitat de Cataluña, Juli Esteban (en la foto de la izquierda), tiene profundas raíces: “Todo nace por el baby boom de los años setenta en España. Los jóvenes nacidos en aquellos años desembarcaron del golpe en el mercado inmobiliario determinando así un alza en los precios. ¡En Barcelona casi no hay terreno edificable! También por esta situación nace el movimiento de los okupas. “La ocupación es una forma de reivindicar el derecho por una vivienda. Por esto, ocupamos sobre todo los apartamentos de las agencias inmobiliarias las cuales practican la edificación especulativa mientras la mayor parte de los ciudadanos no se pueden permitir pagar un alquiler”, denuncia Albert Martínez, del Movimiento de ocupación de Barcelona.

Sin embargo, Juli Esteban niega la relación directa entre la falta de viviendas y el movimiento de los okupas: “Existe una ley urbanística catalana que impone a los municipios, con cierto apoyo de los habitantes, incluir en los proyectos urbanísticos un 30% de viviendas sociales en el programa de Viviendas de Protección Oficial. Esto quiere decir que existen mecanismos útiles para quien no se pueda permitir el alto alquiler en Barcelona y pueda así encontrar un lugar digno sin recurrir a la ocupación”.

Ahora bien, es obvio que esto no basta. Según la Administración municipal barcelonesa, hay cerca de 20.000 viviendas vacías en Barcelona y unas 300.000 en toda la provincia. Un problema que afecta a nivel nacional: según datos del INE (Instituto Nacional de Estadística), España es el país europeo con el número más alto de apartamentos vacíos: más de tres millones, es decir, el 14% de las viviendas disponibles.

Esteban precisa: “El censo toma en consideración las casas de vacaciones tanto en el mar como en la montaña, las cuales, claro está, permanecen sin utilizar parte del año”. El problema es innegable. Mientras tanto, la guerra inmobiliaria entre okupas y propietarios continúa.