Política

Partenón partido

Artículo publicado el 10 de Julio de 2007
Artículo publicado el 10 de Julio de 2007
A los pies de la Acrópolis se encuentra su nuevo museo, pero el Museo Británico no está preparado para devolver a Atenas parte de los famosos mármoles del Partenón.

A través de la fachada de cristal se cuela la luz en el piso más alto del Nuevo Museo de la Acrópolis. El suelo está cubierto de cartón, huele a polvo y a cemento. "Nos encontramos en el tercer piso, en la galería del Partenón”, explica Dimitrios Pandermalis, profesor de arqueología y director de la Sociedad para la Construcción del Nuevo Museo de la Acrópolis (OANMA). "Algún día aquí debería colgar el friso completo del Partenón”. Con un casco de seguridad en la cabeza, trepa sobre las paletas de hormigón y las inseguras vigas. El nuevo edificio en la ladera sur de la Acrópolis está muy lejos de alojar tesoros.

Obras en el museo con demora

Las obras deberían terminarse en septiembre: la inauguración del museo está prevista para enero de 2008. La fecha inicial -2004-, año en el que se celebraron las Olimpiadas, se retrasó, pues se produjeron algunas sorpresas: "Los trabajos en la base no comenzaron hasta noviembre de 2004”, recuerda Pandermalis." Durante los preparativos se descubrieron más restos arqueológicos sobre un terreno de 4.000 metros cuadrados. “Tuvimos que esperar la decisión de los jueces, que nos concedieran luz verde para proseguir con las obras.”

Bernhard Tschumi convirtió en virtud la necesidad. Este magnífico arquitecto suizo ganó en 2003 el concurso para la construcción del nuevo Museo de la Acrópolis. Su edificio descansaba sobre pesados pilares de hormigón. De esta manera, en el piso bajo queda espacio libre suficiente para las excavaciones, que en un futuro pasarían a formar parte de la exposición permanente.

El nuevo edificio se construye sobre la moderna Atenas. A través de la fachada de cristal se puede observar una excavadora que devora una de las casas circundantes. El espacio del museo mide 25.000 metros cuadrados, se encuentra en el centro de la ciudad. "Hubo problemas con los vecinos”, confiesa Pandermalis, “se han derribado ya 26 viviendas y se ha indemnizado a sus propietarios”. Procesos judiciales, indemnizaciones y el complicado transporte de los objetos de exposición procedentes del viejo museo a la Acrópolis aumentaron el coste de la nueva construcción a 150 millones de euros. Se financia a través de los Fondos Europeos Regionales de Desarrollo y el gobierno griego.

Tesoros antiguos en los ganchos de grúa

El gran desafío arquitectónico era el vecino templo del Partenón. La galería de la planta más alta imita la orientación del Templo y se inclina hacia la base del edificio, a través de la fachada de cristal se puede observar el templo de mármol. Éste se refleja por otra parte en los vidrios de la galería. Un efecto óptico que convence desde la terraza panorámica incluso durante el abrasador mediodía.

En dirección a la Acrópolis se abre un agujero en la fachada. “Esta abertura es para el transporte”, aclara Niki Dollis, el asistente de Pandermalis. “Las esculturas se deslizan desde la Acrópolis y se depositan en el museo mediante tres grúas. Se invierten dos horas por pieza." No confía en la inauguración para principios de 2008. "Para el traslado de los objetos a exponer y del servicio técnico del museo se deben añadir algunos meses. ¡Todavía queda mucho por hacer!"

La preocupación principal: los frisos del Partenón

Los famosos frisos de mármol del templo del Partenón son la preocupación principal del museo. La parte principal del friso, 56 de los 96 relieves, se encuentra custodiada por el Museo Británico de Londres. La disputa por la antigua obra de arte se remonta al siglo XIX. Por entonces, Thomas Bruce Earl of Elgin, embajador británico, desmontó parte del Partenón y otros edificios de la Acrópolis y se los vendió al Museo Británico.

Desde el punto de vista de los griegos se trata de un claro caso de expolio. En Londres se ve de otra manera. "Las esculturas son posesión legal del Museo", afirma Hannah Boulton, del departamento de comunicación del Museo Británico. “Estos frisos pertenecen al Patrimonio Mundial y están al acceso diario y gratuito de miles de personas.” No se plantean una devolución.

La vuelta a casa de las placas se revindicó en un primer lugar en el Ministerio de Cultura e Iconos Nacionales griego, en manos de la famosa actriz Melina Mercouri durante los años ochenta. Desde entonces, se ha gestado un movimiento mundial; en 14 países se fundaron comités para la devolución del friso. En Grecia la Fundación Melina Mercouri está considerada como el administrador de la herencia de la embajada política Mercouri. "Movilizamos el sector público para la reunión de este templo único", afirma Spyros Mercouri, director de la fundación y hermano de la política. "No se trata de robar los tesoros de todos los museos, sino de recuperar este tesoro: el Templo del Partenón. La cuna de la democracia. ¡Nuestra esencia!"

Una señal con rumbo a Londres

OANMA, la Organización para la Construcción del Nuevo Museo de la Acrópolis, espera que la nueva construcción despierte un poderoso debate. La nueva galería del Partenón es una señal política: con vistas a la Acrópolis. Desde aquí se podría admirar la longitud de todo el friso, 160 metros.

De vuelta a la obra, el profesor Pandermalis explica que también se persigue provocar: los relieves de Londres se embutirán como vaciado de yeso junto a las piezas de Atenas en el muro, en cualquier caso los tablones de yeso ocultan una delicada pantalla de metal. “Se debe diferenciar entre el original y la copia.” Afirma Pandermalis sonriendo. “Las partes que faltan deben aparecer como espectros...".

En principio, podríamos prestar objetos de exposición, según Hanna Boulton del Museo Británico. “El gobierno griego nunca ha solicitado el préstamo de los frisos.” Por su parte, los griegos se definen como los propietarios por derecho. ¿Por qué hay que pedir un préstamo a Londres? Los intentos de los protectores internacionales del Patrimonio Mundial no han dado fruto. A principios de Junio, se reunieron los representantes de Grecia e Inglaterra a instancias de la UNESCO. "No se llegó a ninguna decisión”, subraya Hannah Boulton.

Teniendo en cuenta los adelantos en su obra, Pandermalis se mantiene optimista. Espera una solución por la vía diplomática. "No queremos que los británicos pierdan prestigio, queremos conseguir un espíritu de intercambio. Al fin y al cabo todos nos sentimos entre tanto un poco europeos.”

Agradecimientos a Pavlos Giannoulidis