Política

 ¿Qué significa para el Brexit el fallo de la Corte Suprema?

Artículo publicado el 31 de Enero de 2017
Artículo publicado el 31 de Enero de 2017

Otro fallo de la corte, el mismo resultado, pero esta vez, definitivo. Según la Corte Suprema, el Parlamento británico tiene derecho a votar si el gobierno de Theresa May puede activar el proceso del Brexit. Pero, ¿qué significado tiene esto en un contexto de turbulencias políticas sin precedentes?

Hace ya siete meses desde que los ciudadanos del Reino Unido se despertaran con la noticia de que iban a abandonar la Unión Europea, pero el tema sigue siendo igual de polémico. Tras una importante batalla legal, el Gobierno del Reino Unido ha perdido su recurso ante el Tribunal Supremo del país y no le corresponde comenzar las negociaciones del Brexit sin contar con el respaldo parlamentario.

Con una mayoría de 8 a 3, los jueces del Tribunal Supremo han fallado que tanto la Cámara de los Comunes como la Cámara de los Lores necesitan mostrar su apoyo para que Theresa May pueda iniciar las negociaciones sobre la salida del bloque con sus homólogos europeos. Son buenas noticias para los activistas que han mantenido que, dadas las posibles serias consecuencias legales de la salida de la Unión por parte de Gran Bretaña, sería poco democrático no ofrecerle a los diputados algún control sobre cómo llevar a cabo el proceso.

Sin embargo, el fallo también conllevaba varias decepciones en lo que respecta a las administraciones descentralizadas de Escocia, Gales e Irlanda del Norte -a las que no se les ha otorgado un poder de decisión independiente sobre las condiciones ligadas a la ejecución del Artículo 50. Se teme especialmente que en Escocia, donde el 62% de los votantes rechazó el Brexit, se pudiera añadir más leña al fuego de las amenazas de la Primera Ministra Nicola Sturgeon, que planea convocar un segundo referéndum de independencia para Escocia.

De vuelta a Londres, mientras que la sentencia representa una derrota para el Gobierno de Theresa May, sería ingenuo imaginar que los ministros no han diseñado ya un plan para dicho escenario, especialmente desde que perdieron el dictamen original del Tribunal Supremo en noviembre. También debe aliviarles que los jueces de la Corte Suprema hayan dejado sin especificar la forma que tendría que adoptar la legislación Brexit, lo que significa que la pelota cae de nuevo en el tejado del Gobierno, al que le toca decidir cómo presenta la información al Parlamento.

Si todo va bien, puede que hasta la Primera Ministra logre adherirse a su plan original de activar el Artículo 50 para el mes de Marzo. Incluso para los diputados de la oposición opuestos al Brexit, o para quienes no comparten los términos que ella propone, existe un elemento de interés propio por detonar el proceso lo antes posible. Con unas negociaciones que se alargarán durante dos años, cualquier demora podría empujar la eventual salida de la UE del Reino Unido para el año 2019 o incluso el 2020- haciendo del Brexit un tema que eclipse otras elecciones generales y potencialmente, un nuevo Gobierno. En noviembre, el fallo de la Corte Suprema pudo haber complicado el proceso, pero según el Gobierno, parece que se está encarrilando de nuevo.

Por supuesto, han sucedido muchas cosas en el mundo desde ese primer fallo. Donald Trump ha ganado la presidencia de los Estados Unidos y ha asumido funciones en un resplandor de furia nacionalista. Matteo Renzi ha dimitido como Primer Ministro de Italia después de perder un referéndum ampliamente considerado como un rechazo al sistema establecido. El primer ministro Holandés Mark Rutte, sigue temeroso ante la sombra invasora del líder de la ultra derecha Geert Wilders En Francia, Marine Le Pen sobrevuela como un buitre xenófobo sobre los días moribundos de la presidencia de Francois Hollande.

Con este telón de fondo, Brexit puede haberse desvanecido de los titulares, pero no se ha ido. El miedo y la rabia que lo causaron, tampoco.