Política

¿Qué tiene que ver todo esto con el amor?

Artículo publicado el 13 de Febrero de 2006
Artículo publicado el 13 de Febrero de 2006
El 14 de febrero es el "día de los enamorados" en la mayor parte del mundo. ¿Necesitamos esto de verdad o es simplemente un invento de la mercadotecnia?

A finales de los ochenta, cuando era una jovencita, yo nunca había oído hablar del Día de San Valentín. Polonia todavía se encontraba bajo el régimen comunista, y nosotros celebrábamos muchos otros días (como el Día Internacional de los Trabajadores el primero de mayo, o el aniversario de la Ley Marcial en Polonia el 22 de julio). Hoy en día, los niños ni siquiera conocen estas fechas, y el pueblo polaco no sólo conoce el día de San Valentín, sino que además lo celebra como si lo hubiera estado haciendo durante siglos.

La Historia comienza así

A pesar de que no existen datos certeros sobre el origen del día de San Valentín, varias leyendas sugieren que viene de la historia del Santo Valentín, un cura romano que fue martirizado por no renunciar a su fe cristiana durante el reinado del emperador Claudio II. El día de su suplicio, el 14 de febrero de 269 a.C., dejó una nota para una chica que solía visitarle y darle ánimo durante su encarcelamiento. La nota estaba firmada de la siguiente manera: "de tu Valentín". Es así como nació la tradición de intercambiar mensajes de amor anónimos y Valentín se convirtió en el santo patrón de los amantes. La necesidad de una fiesta así debe haber existido incluso desde antes, ya que un par de fiestas paganas como la Lupercalia en Italia o la de Kupala en Polonia y Ucrania se organizaban en honor de los dioses paganos y también para dar a hombres y mujeres la oportunidad de reunirse, bailar, llegar a conocerse y expresar sus emociones.

Entonces y ahora

Durante siglos, el 14 de febrero ha sido el día del amor. Aunque en Cataluña, pocos son quienes celebran el día de los enamorados el 14 de febrero -pues es el 23 de abril, día de San Jorge (Sant Jordi), cuando lo celebran-, en Dinamarca es costumbre intercambiar poemas y caramelos. También envían gaekkebrev (unas tarjetas con adivinanzas) anónimas con una línea de puntos. Si el que la recibe adivina el nombre del remitente, el que la envía recibe un huevo de pascua. En Italia era habitual pasar este día especial al aire libre, en jardines ornamentales, escuchando música, leyendo poesía y caminando con la persona de la que se estaba enamorado. Puede parecer sorprendente que en Japón, por ejemplo, sólo las mujeres hacen regalos a sus compañeros de trabajo y a sus novios o maridos. Al jefe se le regala una elegante caja de bombones y a la persona amada un pastel de chocolate casero con forma de corazón y mucho amor. En la mayor parte del mundo, es costumbre enviar tarjetas con mensajes de amor, regalar flores, en especial rosas, caramelos y, para la persona más importante en nuestra vida, una cena en un buen restaurante, o un fin de semana romántico, y hasta lencería, perfume o joyas. Por lo tanto, no debería sorprendernos que de un año a otro, tendamos a gastar más y más en esta ocasión especial. ¿Es aún cierto eso de que "las mejores cosas de la vida no cuestan dinero" y que "el amor no se puede comprar"?

El gran negocio

Cuando analizamos el lado económico del día de San Valentín, uno no puede evitar tener la impresión de que todo se reduce a dinero. El país con mayor gasto en el día de San Valentín es Estados Unidos, con un total de 13 mil millones de dólares en 2005. Pero los europeos no nos situamos muy por detrás. Cada año gastamos más dinero para demostrar nuestro afecto. Tracy Mullin, Directora General de la Federación Nacional de Minoristas mantiene que "el día de San Valentín se ha convertido en un gran negocio para los minoristas en el que es desde siempre uno de los meses con menos ventas del año". Millones de empresarios en todo el mundo tienden a proponer muchas ideas sobre nuevas formas de celebrar el día, pero la mayoría de la gente continúa inclinándose por los regalos tradicionales. Quién sabe si alguien pudiera interesarse por una oferta de una agencia de viajes que ofrezca "la semana de submarinismo de San Valentín en Egipto" o por la idea de sustituir el árbol de navidad por el árbol de San Valentín, sobre el cual se colgarían mensajes de amor y corazones para los miembros de la familia. Se está haciendo cada vez más popular el celebrarlo no sólo con la persona especial, sino que, como informa la Federación Nacional de Minoristas, "los consumidores prevén gastar su presupuesto para el día de San Valentín en: la persona amada, el cónyuge, otros miembros de la familia, amigos, compañeros de clase de los niños y profesores, compañeros de trabajo, y otras personas incluyendo vecinos y niñeras". ¡Bueno, pues parece que hay que tener en cuenta a bastante gente! Si además examinamos de cerca lo que se ofrece a los consumidores, podría decirse que la calidad y el valor artístico están sin duda alguna deteriorándose. La producción en masa, la variedad de artículos y la mercadotecnia que se utilizan hacen que el día de San Valentín sea cada vez más grotesco. Sarah, de Bélgica, no tiene ni idea de qué comprar a su novio. "Creo que compraré algo por Internet y quizá elija ropa interior divertida". ¿Le gustaría que le regalaran una rosa artificial o un horrendo angelito de porcelana?