Política

¿Sentencia de muerte checa al Tratado de Lisboa?

Article published on 16 de Junio de 2008
Article published on 16 de Junio de 2008
Durante el proceso de ratificación, la República Checa ya se mostraba poco convencida. Tras el no irlandés, las declaraciones del presidente checo no dejan lugar a dudas.

No hacía ni diez minutos de que se conociera el resultado negativo del referéndum de Irlanda sobre el Tratado de Lisboa cuando el presidente checo, Vaclav Klaus, se manifestaba al respecto: “El sentimiento europeo es como el esperanto: artificial y muerto”. El lunes, en una entrevista, volvía a insistir: “Toda Europa deberían estar agradecida a los irlandeses”. Según él, Irlanda ha puesto freno a “la orientación errónea de la UE hacia una unificación mayor y el fin de los Estados nación”. 

El referéndum irlandés habría según él, demostrado que “la gente normal” no está de acuerdo. “Busquemos otro modelo europeo diferente a este supra-estatal, propuesto por Bruselas. Volvamos a una comunidad de Estados que cooperan amistosamente y de forma efectiva. Dejemos la mayor parte de las competencias a los Estados. Dejemos a las personas que sigan siendo checas, polacas, italianas o danesas en Europa”. Desde luego, no es el euroescéptico presidente checo el que decidirá el destino del Tratado de Lisboa en su país. Mientras tanto, sus declaraciones tienen un gran peso. 

Una mancha en el tratado lisboeta

World economic forumEl Gobierno checo ve el Tratado europeo de una forma un poco más moderada que Klaus, pero evita posicionarse con claridad. En primera línea, la fuerza preponderante del partido conservador, el ODS. Es este grupo el que ha hecho que la ratificación del tratado patine en suelo checo. La rama senatorial del ODS había llevado al Tratado de Lisboa al Tribunal Constitucional, que debe decidir si el tratado contradice o no las leyes checas. Si el tribunal encontrara una mancha en el tratado lisboeta, este estaría definitivamente muerto en República Checa. Un segundo desertor después de Irlanda supondría un enterramiento definitivo del documento.

Mientras se espera la decisión del Tribunal Constitucional, el ODS ha utilizado el Tratado de Lisboa como un juguete, a fin de poder resolver otra cuestión política fundamental: el establecimiento en República Checa de la estación radar antimisiles americana. Para poder acoger el radar, el Gobierno necesita alcanzar la mayoría en el Parlamento. El proyecto choca también con una resistencia por parte de los Verdes, presentes en el gobierno. Para combatir el no de los opositores socialdemócratas, el ODS propone un trato: si aceptáis el radar, nosotros apoyaremos el Tratado de Lisboa a pesar de los obstáculos.

Segundo desertor tras Irlanda

Los socialdemócratas rechazan ese acuerdo. La República Checa continúa con su posición poco clara, incluso después de la visita del lunes a Praga de los primeros ministros del grupo de Visegrád (Hungría, Eslovaquia y Polonia). El desencuentro quedó claro durante la conferencia de prensa común de los primeros ministros checo, polaco, húngaro y eslovaco. Las posiciones de los cuatros países son muy distantes. También se esperaba la visita el lunes en Praga del presidente francés, Nicolas Sarkozy, que ha tomado el rol de gestor de crisis, incluso antes de que comience la presidencia francesa de la UE.

Mientras tanto, los observadores en Praga dudan de que se pueda convencer a los checos del valor del Tratado de Lisboa. “Pero aumentará la presión sobre nuestro país”, dice el comentarista Petr Zavadil en la televisión checa. A principios del próximo año, los checos tomarán el relevo de Francia en la presidencia de la UE. Con los partidarios praguenses del no a la cabeza, Sarkozy no es el único que sabe que la UE tendrá graves problemas para actuar.

El autor, Hans-Jörg Schmidt, es miembro de la red n-ost