Sevilla

Los millennials europeos y el capitalismo

Artículo publicado el 16 de Junio de 2017
Artículo publicado el 16 de Junio de 2017

Cafébabel ha entrevistado a jóvenes participantes en el proyecto EVS (European Voluntary Service) y les ha pedido que expongan su punto de vista personal sobre el modelo capitalista.

Los millennials son chicos nacidos tras la caída del muro de Berlín en un mundo dominado completamente por el modelo capitalista. Nunca han tenido la posibilidad de experimentar en sus carnes un sistema socioeconómico "diferente". Como hijos de un mundo unipolar nunca se han tenido que enfrentar a la diversidad.

Hoy Cafébabel tiene la oportunidad de entrevistar a algunos jóvenes europeos participantes en el proyecto EVS (European Voluntary Service) para ver cuál es la opinión de los millennials europeos sobre el modelo capitalista. 

Voluntario italiano, 25 años - El problema respecto al capitalismo no es aprobarlo o rechazarlo sino más bien el considerarlo un hecho natural. La ausencia de una alternativa económica, con la consiguiente sociedad unipolar, ha atrofiado nuestro pensamiento. Mis contemporáneos están convencidos de que existe un solo modelo, es más, ni siquiera  se dan cuenta de que esa es precisamente la cuestión. Simplemente no son capaces de liberarse de la idea de mercado global con la que han crecido. Todo es negocio. Kapitalismus sive natura.

Es por ello que el fin del comunismo ha dejado un vacío inmenso. No ya porque fuera acertado o equivocado, sino porque representaba una alternativa, una contraposición capaz de desarrollar una fantasía y un sentido crítico hoy ausentes. El simple hecho de saber que existía "otra cosa" llevaba a los jóvenes a reflexionar sobre la justicia del propio sistema. A indagar sobre los límites y la calidad, sobre los méritos y defectos. 

Voluntario italiano, 27 años - Mi generación se ha forjado con el pensamiento único del consumismo. Pero no todos lo han abrazado. Hay quien sueña con una sociedad diferente, fundada en los valores del compartir y la comunidad.

En la difusión de nuevas comunidades, religiones, ecoaldeas y demás, es evidente el deseo de resistirse a una sociedad basada completamente en el consumo y el capital. Tras la comunidad de Bagnaia y el monasterio de Bose hay ideologías diferentes, pero el objetivo es el mismo. Una cristiana, la otra laica, pero ambas son críticas con el sistema imperante, ambas están determinadas a poner como base la importancia de compartir, un concepto fuertemente debilitado por el capitalismo avanzado.

Voluntario francés, 29 años - Todos critican el capitalismo, pero realmente nadie quiere sustituirlo. Incluso mi generación, a pesar de la crisis, goza de las comodidades de este sistema. Los verdaderos problemas para un joven en Europa son el trabajo y la familia. Es complicado compaginarlos, pero no imposible.

El capitalismo es un sistema como otro cualquiera. Quien quiere, consigue salir adelante con este o con cualquier otro modelo.

Voluntario irlandés, 23 años -  A menudo dicen que gracias a la globalización capitalista se han acortado las distancias entre Occidente y el resto del mundo. Parece que ha surgido una nueva clase media en China y que ha aumentado la distribución de la riqueza. Será verdad pero ¿por qué aquí no llegan los aspectos beneficiosos del sistema en el que vivimos?

O no son veraces, o no sirven para Europa.

Voluntaria francesa, 27 años - Hoy en día hablar de capitalismo es imposible. El mismo término se ha vuelto subversivo. Vivimos en un sistema del que no podemos discutir, debatir, criticar. Estamos obligados a vivir en él, pero no podemos explorar los límites. Estamos constantemente siendo forzados a fingir que vivimos en una realidad sin nombre. Pero sí que existe un nombre: se llama neoliberalismo. Pero, claramente, de ello es mejor no hablar.

Quizá porque deja bastantes víctimas y nos fuerza a todos a la omertá, al silencio.

Voluntaria letona, 27 años - Hablar de capitalismo y de socialismo en mi país no es fácil. Generalmente tenemos confianza, con las debitas reservas, en el sistema capitalista. Mi generación aquí equivaldría a la del baby boom en Europa occidental. Tenemos que construirlo todo, partimos de cero. Hemos tenido poco en nuestra infancia, no vivimos la manifiesta caída de otros países sino más bien el crecimiento de nuestra pequeña nación.

Personalmente creo que no es el mejor de los mundo posibles, pero es verdad que podría ser peor.