Sevilla

Polonia y el Estado de Derecho 

Artículo publicado el 12 de Febrero de 2017
Artículo publicado el 12 de Febrero de 2017

[OPINIÓN] La silenciosa deriva autoritaria de Polonia.

Empieza los informativos en cualquier televisión occidental y en los primeros titulares de las últimas semanas aparece siempre un excéntrico Donald Trump que tuitea y enfada a medio mundo con cada declaración. El siguiente titular, casi con seguridad, irá dedicado a la británica Theresa May, por su enfrentamiento con todas las instituciones europeas y su pulso al resto del Viejo Continente. Cada declaración que dicen hace que medio mundo se eche las manos a la cabeza. Del Este al Oeste se alzan voces expertas que gritan en contra del presidente norteamericano y de la primera ministra británica. 

Pero mientras todos tenemos un ojo puesto en Estados Unidos y otro en Reino Unido nos olvidamos de lo que está sucediendo en el Este de Europa. Mientras todos los focos mediáticos están puestos en el Brexit, los tuits y el flequillo de Donald Trump, son los polacos los que están sufriendo la deriva autoritaria de su Gobierno mientras el mundo mira hacia otro lado y las medidas pasan desapercibidas para la inmensa mayoría de los ciudadanos europeos –no digamos ya del resto del mundo-. Seguramente porque la noticia no suscita titulares tan jugosos como los que se le pueden dedicar a Theresa May o a Donald Trump. Quizá porque es más complejo explicar que el Gobierno polaco se está cargando el Estado de Derecho. Las razones probablemente sean muchas, pero lo que está claro es que el resultado de todas ellas está siendo una cobertura mediática pobre y superficial que está haciendo poco caso al debilitamiento de las instituciones democráticas en Polonia. Mientras las portadas del mundo se despiertan cada mañana con las estridencias y tuits de Trump, en Polonia el Gobierno de Ley y Justicia (PiS) presidido por Beata Szydlo y dirigido en las sombras por el ex primer ministro, Jaroslaw Kackzynski, ha virado hacia unas leyes que ponen en peligro la democracia polaca.

A pocos meses de que el partido –próximo a la ideología ultraconservadora- llegara al Gobierno se puso en marcha la primera norma, una ley que diluye la línea de la separación de poderes y que afecta al Tribunal Constitucional. Solo a modo de anécdota, la reforma suprime el párrafo en el que se hacía alusión a la independencia del TC respecto del poder político. En la práctica, la medida supone una limitación de las competencias de los jueces del Tribunal Constitucional  y modifica su sistema de votación. Pero antes de todo esto, ya se había utilizado un procedimiento por el cual se acortaba el mandato de dichos jueces, lo cual permitió al Gobierno nombrar a cinco jueces de su elección que le aseguran la capacidad de bloquear las sentencias que pudieran dictarse en contra de la actuación gubernamental. 

Pero aún hay más. Si la reforma del Tribunal Constitucional se producía en el mes de diciembre del pasado 2015, solo un mes después llegaba una nueva reforma del Ejecutivo polaco. En esta ocasión el dardo iba dirigido a los medios de comunicación públicos, a los que se les considera "entidades de la cultura nacional" y los pone bajo la batuta del Ministerio de Cultura, que será el encargado de designar a los consejos de dirección de los medios de comunicación públicos. Con ello quedan bajo el mando del partido en el Gobierno la televisión polaca, las radios y la agencia de noticias PAP. 

Por su parte, la Comisión Europea ya ha mostrado su preocupación por estas medidas y, de hecho, ha puesto en marcha el procedimiento para la protección del Estado de Derecho en Europa aprobado en 2014. Con ello la Comisión ha realizado diferentes informes y estudios para constatar la situación en el país y ha emitido una serie de recomendaciones al gobierno para que modifique su conducta. La respuesta de Polonia ha sido contundente: ha hecho caso omiso a la institución de la UE garante de velar por el cumplimiento de los Tratados –en ellos se establece que todos los Estados miembros deben respetar el Estado de Derecho-.  Con todo ello, si la situación persiste en Europa y el Gobierno polaco sigue  adelante con este tipo de medidas, la Comisión podrá poner en marcha la aplicación del artículo 7 del TUE –algo que no ha sucedido nunca- e imponer a Polonia una serie de sanciones que en última instancia pondrían suponer la pérdida del voto en el Consejo Europeo. Una medida que podría servir como precedente para penalizar la deriva autoritaria de otros gobiernos europeos como, por ejemplo, el húngaro y que serviría para poner de manifiesto que para ser miembro del club europeo no es suficiente con cumplir con los límites de déficit y de deuda. 

Pero si todo ello sucede, probablemente, estaremos entretenidos leyendo el último tuit de Trump.