Sevilla

#SickOfWaiting, un movimiento ciudadano para exigir a Europa que cumpla con sus compromisos en materia de refugio

Artículo publicado el 4 de Julio de 2017
Artículo publicado el 4 de Julio de 2017

El 30 de septiembre, los activistas pro derechos humanos tienen una cita en Atenas para decirle a la UE que están cansados de esperar a que cumpla con sus propios compromisos en materia de refugio. Hasta el momento más de 17.500 personas de 130 países se han sumado ya al movimiento ciudadano #SickOFWaiting que se presentó al Parlamento Europeo el pasado 28 de junio.

Más de 65 millones de personas han salido de su país o se han convertido en desplazados, en lo que ACNUR (Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados) califica de la mayor crisis humanitaria desde 1945. El cambio climático y las guerras son las principales causas de un drama que no va a parar y que siembra nuestras costas de cadáveres, al tiempo que alimenta el enriquecimiento de las mafias con la trata de seres humanos. En 2016, al menos 5.098 personas fallecieron en el Mediterráneo cuando intentaban alcanzar las costas europeas, la cifra más alta registrada hasta el momento

Ante tanto horror, la respuesta de la UE ha sido muy tibia. Su compromiso de acogida ha sido muy pequeño, pese a que todos sus países son firmantes de la Convención sobre el Estatuto de Refugiados, y ni siquiera ha sido capaz de cumplirlo. Según datos de la propia Unión Europea, hasta julio de 2016 solamente se había reubicado a 3.000 solicitantes de asilo frente al compromiso adquirido de reubicar a 160.000 procedentes de Grecia e Italia en otros países de la UE antes de septiembre de 2017. En España no se llega a cumplir ni el 8% de lo acordado, pese a disponer de espacio y recursos suficientes para alojar a 663 personas.

Hartos de esperar, la ciudadanía ha decidido organizarse una vez más para exigir una solución. "Los gobiernos europeos están fallando, pero la sociedad civil no lo hará", aseguran desde #SickOfWaiting, un movimiento ciudadano para exigir a la UE que cumpla sus propios compromisos en materia de refugio. El pasado 28 de junio presentaron sus reividincaciones en el Parlamento Europeo y el próximo 30 de septiembre viajarán a Atenas para "denunciar el vergonzoso tratamiento que están teniendo los refugiados en el mundo".

#SickOfWaiting se define a sí mismo como un movimiento global, pacífico, que respeta a los seres humanos en su diversidad y el planeta en el que viven. Además, rechazan la violencia y los comportamientos insolidarios, xenófobos, sexistas o irreverentes hacia elecciones sexuales diferentes o hacia las creencias religiosas.

Ya han sumado más de 17.500 apoyos de 130 países diferentes. En su web, los firmantes del manifiesto pueden dejar sus mensajes para los gobernantes europeos y muchos son los que se han animado a hacerlo. "Si no hacemos nada, nos avergonzaremos de esto toda la vida. Los políticos que hablen menos y actúen más", asegura Ana. Desde Grecia, Muqadar Shah narra su "largo viaje" que comenzó hace dos años en su Afganistán natal y ha acabado con la frontera cerrada a una Europa insolidaria. Coco Camarra escribe desde Sierra Leona que "estamos cansados de que los políticos jueguen con los derechos de las personas mientras que los refugiados sufren día tras día". "Tengo 22 años y he huido de la guerra en Siria", empieza su relato Bassan, "y he huido porque no quiero sumarme a ningún movimiento militar". "Estaba estudiando y trabajando antes de la guerra y estábamos en Siria sin ningún problema", prosigue. En 2014, Bassan dejó Siria para ir a Turquía donde intentó ganar dinero para venir a Europa a proseguir sus estudios, llegó a Grecia hace un año, pidió asilo y le fue denegado porque "Turquía es un país seguro", volvió a pedir asilo y le devolvieron una orden de deportación de la que huye constantemente.

Éstas son algunas de las historias de los refugiados que viven permanentemente en el limbo por la falta de voluntad política de la UE y de las personas que luchan desde la sociedad civil para exigir a nuestros gobernantes que cumplan con sus propios acuerdos, que faciliten un derecho tan básico como el de la reunificación familiar y que pongan esfuerzos en solucionar los problemas que originan este drama que nos parte el alma a cada rato. Ojalá los escuchen.