Sociedad

Albena Kostadinova: una activista romaní contra la tradición

Artículo publicado el 13 de Marzo de 2017
Artículo publicado el 13 de Marzo de 2017

Albena Kostadinova, trabajadora social, se siente orgullosa de su herencia romaní. Preside la ONG Indi Roma, que apoya la integración de la comunidad romaní en varias ciudades búlgaras y ayuda a hombres y mujeres a encontrar un trabajo estable.

cafébabel: ¿Cómo trabaja Indi Roma con las mujeres romaníes?

Albena Kostadinova: Es más difícil trabajar con mujeres que con hombres. No sé si lo sabe, pero es habitual que las mujeres romaníes sean tratadas en la comunidad romaní como ciudadanos de segunda clase.  Después de octavo curso (cuando rondan los quince años), se piensa que una mujer debe quedarse en casa y ayudar a su familia, mientras que los varones pueden continuar con la educación secundaria y superior. Nuestra organización lucha para evitar los matrimonios precoces y lograr un trato igual para las mujeres. Les damos una oportunidad a través del empleo y las becas para completar la educación secundaria. Ayudamos a las chicas que completan la primaria (90 %) a comenzar el siguiente nivel. Pero requiere mucho trabajo con los padres.

cafébabel: ¿Cuál es el origen de esta actitud hacia las mujeres?

Albena Kostadinova: Son tradiciones, costumbres... La edad media de contraer matrimonio entre las mujeres romaníes solía ser de 14 años; pero ha habido avances: ya hay mujeres solteras de 24-25 años y algunas que se casan a los 26 o los 27. No es normal que una niña de a luz a un niño. Tenemos que trabajar con las madres, porque tienen la última palabra sobre el matrimonio de las chicas.

cafébabel: ¿Las mujeres suelen rebelarse contra esas tradiciones?

Albena Kostadinova: Algunas lo hacen, y es notorio. Yo fui una de las primeras en mi región que se opuso a esas tradiciones, y también una de las primeras mujeres romaníes que comenzó la secundaria en Plovdiv. Mis padres habían decidido que me casaría cuando cumpliera los 14 años, pero yo di un puñetazo en la mesa y les dije que quería seguir estudiando.

No obstante, no queremos una rebelión. Queremos que los padres romaníes comprendan, que vean los beneficios de la educación y el daño que hacen los matrimonios precoces. Deben dejar de creer que los chicos estudian y las chicas no.

cafébabel: ¿Encuentra resistencias en la comunidad?

Albena Kostadinova: Suelen ser los hombres los que se oponen. Nuestro último proyecto, sobre violencia hacia las mujeres, fue muy duro. Duró un año; muchas mujeres asistieron a la conferencia que organizamos y compartieron sus historias. Y como resultado de nuestra labor, las mujeres con las que trabajamos fueron capaces de darse cuenta de que no debían tolerar la violencia masculina en sus vidas. Se dieron cuenta de que la ley estaba de su lado. Las mujeres son muy diferentes cuando conocen sus derechos; y los hombres quieren mujeres que les obedezcan.

cafébabel: ¿Cómo ayudan a estas mujeres a obtener formación y seguridad?

Albena Kostadinova: Las inscribimos en cursos formativos y las ponemos en contacto con centros que se dedican a luchar contra la violencia doméstica (si la mujer no desea que su marido sepa donde está). Construimos relaciones con las mujeres, incluso cuando ya ha concluido nuestro trabajo con ellas. Y las mujeres necesitadas siempre acuden a nosotros. Muchas han llegado a aceptar la violencia como algo normal; la mitad de las mujeres romaníes la considera normal, y creen que solo es violencia la física, no la emocional o la psicológica, como el repetirles una y otra vez que no trabajan, que son feas, que son dependientes...

cafébabel: ¿Cuánto éxito han tenido?

Albena Kostadinova: Tenemos un porcentaje de éxito de alrededor del 90 %. De las 200 personas con las que hemos trabajado, unas 180 han encontrado empleo.

cafébabel¿Cuáles han sido sus salidas profesionales?

Albena Kostadinova: Depende de su nivel educativo y de su formación. Son jardineros, sastres, cocineros... Depende de cada persona. Cuando algo se te da bien y lo deseas con fuerza, acabas logrando lo que te propones.

cafébabel: ¿Qué opina del desafortunado tópico de que el romaní no quiere trabajar?  

Albena Kostadinova: Mi respuesta siempre ha sido dura: no puedes meter a todo el mundo en el mismo saco. Hay romaníes y romaníes. Muchos quieren trabajar.