Sociedad

Boyscouts: pandilleo por naturaleza

Artículo publicado el 20 de Febrero de 2007
Artículo publicado el 20 de Febrero de 2007
El 22 de febrero, Robert Baden-Powell celebraría su 150 aniversario. Su legado es un concepto educativo mundialmente conocido: el movimiento Scout.

“Es genial ser un boyscout”, afirma con orgullo el joven Louis, de 12 años. Desde los ocho años, es miembro del grupo Scout Parisino Saint-Exupéry. “Durante las excursiones de fin de semana y los campamentos de verano dormimos en tiendas de campaña y jugamos”, cuenta Louis. Los monitores no revelan el destino en este día de febrero soleado. “¡Es una sorpresa!” Louis hace conjeturas: “Todos debemos traer un ticket de metro. Así que iremos un poco lejos, seguramente”.

Bajo el sol de mediodía, alrededor de 150 niños se reúnen delante de la Iglesia de San Sulpicio en el corazón de París. Todos llevan camisas azules o conjuntadas y forman un cuadrado entre gritos de alegría. Salen de la misa dominical. Tras su promesa, parten a un museo o a hacer una excursión por los alrededores.

100 años de mito Scout

Robert Baden-Powell se habría regocijado de ver a los niños alegres. El padre del movimiento Scout celebraría su 150 aniversario este año. Con él celebran los Scout su centenario. El año oficial del nacimiento del movimiento es el año 1907, en el que Baden-Powell inauguró el primer campamento en la isla de Brownsea, al sur de Inglaterra. Organizó a los niños en patrullas, creó el reglamento Scout y escribió el libro “Scouting for boys”. Baden-Powell definió el principio del “learning by doing”, todavía base del método Scout.

“Es el típico mito de la creación”, observa Arnaud Baubérot, con visión crítica. Este historiador ha publicado en 2006 la recopilación “Le scoutisme entre guerre et paix au XXe siècle” [El movimiento Scout en el siglo XX, entre la guerra y la paz]. “Todo movimiento necesita una leyenda”. En realidad, la creación de los Scouts se remontaría a finales del XIX, durante la guerra de los Boers en Suráfrica. Entonces, según Baubérot, el oficial Baden-Powell reclutó niños como exploradores -como nueva estrategia militar-. Lo que puede resultar como un mito positivo es, en realidad, un negro pasado en el que niños hicieron la guerra en vez de jugar en el bosque.

“Si lo imaginamos desde la perspectiva actual, se trataría de niños-soldado. ¡Y, sin embargo, todos los medios lo celebran!” En todo caso, desde los años veinte, el movimiento Scout se apropió del principio del pacifismo. “Lo particular de Baden-Powell fue hacer una síntesis original”, explica Baubérot. “Unió las tareas militares al pensamiento por entonces moderno del ‘regreso a la naturaleza’ y de la reforma pedagógica”.

Valores Cristianos en la jungla urbana

Un concepto con éxito, hasta hoy: La World Association of the Scout Mouvement contaba en 2006, según sus propias fuentes, con alrededor de 28 millones de miembros en 153 países. El Scouting es censurado por el Estado en algunos países, como Corea del Norte, Cuba y China.

Su objetivo formador es tomado muy en serio. “La pedagogía scout se basa en un canon de valores: el compromiso con el prójimo, el descubrimiento de la naturaleza y de su propia personalidad”, explica Régis Nacfaire. Nacfaire, de 46 años, fue scout en su niñez y ahora es presidente honorífico del grupo Saint-Exupéry. “Pertenecemos a la asociación cristiana Scouts et Guides de France. Queremos mostrar a los niños cómo compartir la fe con otros. En una ciudad como París, esto es quizás más importante que explorar la naturaleza.” Su grupo no sufre la falta de interés en la jungla urbana; según Nacfaire, 110 niños son cuidados por 20 jóvenes adultos. Uno no tiene que ser necesariamente cristiano para ser un scout. En París hay también otros grupos musulmanes, judíos o aconfesionales.

Una cuestión del medio

Los niños se enfrentan a menudo a miradas de desaprobación. Llama la atención el hecho de partir con pañuelo al cuello y banderas el domingo por la mañana para regresar al fin de la tarde llenos de suciedad. Yann Binard, de 20 años, es monitor de niños entre 11 y 14 años de Saint-Exupéry. “En este barrio, ser scout es bastante corriente”, explica de camino a la misa dominical. “Pero esto depende del medio. Algunos de mis amigos, que no son católicos, encuentran todo esto un poco raro.”

“Los scouts son un divertimento de la clase media culta”, explica Arnaud Baubérot. “Es decir, para aquellos cuyos padres piensan que los scouts ofrecen algo que la escuela, la televisión e Internet no puede.” El que se hace scout hoy en día toma una decisión consciente. “La disminución de miembros es evidente”, opina Baubérot. “Los métodos educativos y la cultura juvenil han cambiado mucho desde los sesenta. Los campamentos y las jerarquías no son tan demandados como en los cincuenta.”

Más que un grupo de vacaciones

Los scouts parisinos no se confunden. Delante de la iglesia, Yann controla si todos llevan su camisa y su pañuelo rojo y amarillo al cuello. ¿Qué piensa del uniforme? “¡No es ningún uniforme! En el seminario se nos explicó recientemente, que debemos hablar de tenue (vestimenta). Si no, suena a militar. La vestimenta es un signo de identificación. Al fin y al cabo, no somos mas que un grupo de vacaciones.”

En cualquier caso, los scouts son más que un grupo de vacaciones, aunque sólo sea por su consciencia de tradición. El jubileo se celebra en todo el mundo y el Jamboree, un campamento internacional gigantesco, será especialmente multitudinario en 2007. “El 1 de septiembre habrá un desfile en el Campo de Marte”, anuncia Régis Nacfaire. “Los scouts de toda Francia y otros países europeos se encontrarán en ese momento.” Stanislas, scout de Saint-Exupéry, de 12 años, disfruta de las salidas con todos sus compañeros. ¿Su mejor momento con los scouts? “¡En el campamento veraniego del año pasado fuimos 15.000!”