Sociedad

De Erasmus en Madrid mientras esperamos al profesor

Artículo publicado el 21 de Noviembre de 2008
Artículo publicado el 21 de Noviembre de 2008
“Estudiar en Madrid resulta más difícil de lo que esperaba, puesto que falta alguien…”. Anna, de 22 años, es estudiante de Erasmus en Madrid y en esta entrega de la serie Erasmus nos relata su (mala) suerte en su debut como estudiante

“Ya no creo que el profe venga”, dice Nina, estudiante de Erasmus de Berlín y mi futura compañera de asiento de la Universidad Autónoma de Madrid. Esperamos a nuestro profesor del curso de literatura muy motivadas, pero no hay casi nadie en la uni. El profesor ni se presenta.

©AnnaAl día siguiente tampoco se presenta. Algunos estudiantes españoles “de verdad” se acercan y nos explican el sistema universitario madrileño: “Durante la primera semana muchos profesores no vienen. Así los estudiantes pueden ir conociéndose mejor”, nos aclara, sonriendo, una estudiante española. Dicho y hecho. A partir de ese momento Nina y yo conquistamos no solo el campus, sino también la vida nocturna. Y Madrid tiene mucha fiesta que ofrecer: durante las primeras semanas, los aproximadamente 1.000 estudiantes Erasmus de la Universidad Autónoma irrumpen en las fiestas madrileñas.

Entre sabrosas tapas y un español de andar por casa, Marie, de Estrasburgo, conoce a Fabio, de Italia, y a Katalina, de Polonia. Todos tienen historias interesantes que contar sobre sus primeras semanas en Madrid. Mientras Marie, bastante tímida, ya ha encontrado un piso en Gran Vía, Katalina busca piso como loca. Marie tampoco es que esté muy satisfecha: “Mi casera y su hija viven en el piso y están todo el día peleándose”, les explica. Sin embargo, Katalina la envidia. Ella vive casi a dos horas de la universidad y daría lo que fuera por tener un piso un poco más céntrico. Quiere mudarse en cuatro semanas como máximo y antes tiene que haber encontrado un nuevo piso. Aunque encontrar un Auberge espagnole (como el famoso título de la película francesa inspirada en la vida Erasmus en Barcelona, cuya versión española se llama Una casa de locos) en Madrid no siempre es fácil. Sus pretensiones han disminuido drásticamente: se conforma con una habitación con ventana e Internet. También ha desistido en su búsqueda de un alquiler razonable. Pero esta noche no quiere darle más vueltas. El trío europeo no está dispuesto a dejarse llevar por las preocupaciones, así que se van al próximo bar.

Resaca madrileña

Campus de la Universidad Autónoma de MadridDurante el día, Madrid también está lleno de vida. Reservamos el Prado y el Museo Thyssen para las visitas familiares ‘oficiales’ y el domingo por la mañana nos vamos al Rastro, el enorme mercadillo del centro de Madrid. Por la tarde nos subimos al teleférico, que atraviesa colgado de un cable la capital española. A la mañana siguiente nos espera la uni y la administración española. Mientras deambulamos por el campus, durante las pausas nos ocupamos de todo el papeleo administrativo del programa Erasmus y después volvemos a sentarnos puntuales en la clase para esperar al profesor. El profesor de literatura aparece a la cuarta sesión. Nos explica detalladamente qué lecturas tenemos que leer en los próximos meses. Algunos estudiantes Erasmus empiezan a mirar en la oferta de asignaturas para cambiarse de curso. Pero la mayoría se quedan.

©Anna

Tras solo cinco semanas de curso, ya nos hemos acostumbrado a la tranquilidad española. A finales de octubre el profesor vuelve a olvidarse de nosotros, pero Lucy, de Bélgica, y los otros estudiantes Eramus ya han aprendido la lección. Rápidamente se propaga el rumor de que volverá a principios de noviembre. Cuando vuelve, mira perplejo el aula. Está muy motivado, pero no hay casi nadie en la clase.