Sociedad

Disney: la empresa estadounidense que construyó una ¿idílica? ciudad en Francia

Article published on 5 de Febrero de 2010
Article published on 5 de Febrero de 2010
¿Qué te parecería tener un título de la universidad de Disney? ¿Te apetece dar un paseo por Disney Boulevard para comprar en outlets de Disney? ¿Operarte de anginas en el hospital Disney? La empresa está construyendo un imperio kitsch a solo 30 minutos de París y para miles de europeos sin trabajo se presenta como toda una oportunidad…

Para los jóvenes europeos, Disneylandia ofrece algo más que montañas rusas de alta tecnología: el parque temático genera más de 56.000 puestos de trabajo directos e indirectos. Lo mejor para Esteban, originario del País Vasco y antiguo ‘miembro del reparto’ (como se conoce condescendientemente a los empleados), fue la oportunidad de conocer a personas de todo el mundo y dar servicio a una clientela mundial. Los empleados de Disney son de más de 100 nacionalidades y hablan 19 idiomas. “Se lo recomiendo a todo el mundo”, dice Jesús, de Almería. “He hecho amigos de por vida”. “Pero lo peor”, reconoce Esteban, "era la política de Disney. Solo importa el cliente o, mejor dicho, el dinero que deja. El trabajador, sus derechos y su palabra no valen nada. Digo esto porque lo he visto en varios trabajadores que conocí y que fueron tratados de pena”. Ciertamente, Disneylandia se ha mantenido en silencio cada vez que se les pregunta por el asunto de los miles de empleados que dejaron su puesto debido a unas condiciones de trabajo inaceptables a principios de los noventa.

Una vida fuera de lo común

El estilo toscano, una fachada

No obstante, en su conjunto, por mucho que parezca de mal gusto, la Visión Disney parece ofrecer más oportunidades que explotación. Situada inocentemente en la campiña francesa encontramos una enorme carretera de circunvalación que rodea un terreno de 20 km² (aproximadamente un cuarto del tamaño del centro de París). Bienvenidos a la ‘Visión Disney’: una comunidad de 40.000 habitantes que gira en torno a un único eje: el parque temático de Disneylandia. Val d’Europe, como Disney ha dado en llamar a este poblado francés, es un lugar ligeramente desconcertante. Sus amplias avenidas, en colores pastel, están flanqueadas por enormes caserones de estilo colonial de Nueva Inglaterra que exhiben un frustrado híbrido de arquitectura ‘pseudofrancoamericana’ a caballo entre Jean de Florette y Mujeres Desesperadas. Sus calles imitan a los bulevares parisinos, solo que aquí discurren entre enormes outlets y centros comerciales. La zona de tiendas se parece a alguna estación de esquí austriaca (una de las más kitsch), pero ésta está llena de tiendas de marcas americanas. En el corazón de lo que se conoce como Downtown (el centro) encontramos una plaza que parece sacada de un pueblo de la Toscana con un triunfante obelisco en el centro que resulta absurda en medio de este mar de aparcamientos. Por último, este idílico rincón italiano hace las veces de entrada a un gigante emporio de tiendas. Tras las fachadas de imitación, los extensos terrenos que aún quedan por urbanizar llegan hasta donde la vista alcanza.

"Lo peor era la política de Disney. Solo importa el cliente o, mejor dicho, el dinero que deja"

La corporación Disney, de propiedad estadounidense, firmó un contrato por 30 años con el Gobierno francés por esta enorme parcela en 1985, con la condición de que la compañía construyera una ciudad ‘de verdad’ fuera de los muros de su ciudad de la fantasía. “La tierra sobre la que hemos construido solían trabajarla decenas de labradores”, dice un portavoz de Disneylandia. “Oculto tras lo que ve el visitante hay un pueblo entero de personal que trabaja duro para asegurarse de que éste se lo pasa bien”, afirma Jesús. “Aquí trabajan miles de personas, ¡incluso llegamos a tener nuestro propio cuerpo de bomberos!”.

La historia continúa

“Hoy día, Val d’Europe cuenta con 22.500 habitantes que ocupan 21.000 puestos de trabajo”, continua el portavoz del parque. “No solo se ha integrado en esta zona, sino que además la ha transformado en un motor económico que hace que la región entera resulte más atractiva”. Regio en su recién estrenado centro de exposiciones, el director de marketing Christophe Giral se enorgullece al desvelar una maqueta gigante a escala del campo que rodea al parque temático. “Si pueden imaginarse esta zona más la mitad, se harán una idea de la extensión del terreno que pretendemos urbanizar”. A los espectadores se les escapa una serie de exclamaciones claramente audibles a medida que sigue detallando los planes de la empresa: en parte están horrorizados y en parte entusiasmados, pero sobre todo están sorprendidos por la audacia de semejante proyecto faraónico. 

El ‘pueblo’ comercial de Disney triplicará su tamaño. Los centros de convenciones de Disney también triplicaran su capacidad, atrayendo al público habitual de instalaciones similares de Bélgica y Alemania. Las habitaciones de hotel, tan numerosas que el parque constituye la cuarta ciudad de Francia por capacidad hotelera, se duplicarán. El centro aumentará e incluirá 100 locales comerciales más, incluido otro outlet con más de 140 espacios comerciales: Val d’Europe pretende convertirse en uno de los principales centros comerciales del país. Un nuevo campus universitario especializado en gestión hostelera albergará a 10.000 estudiantes, amén de un nuevo hospital. La ciudad más reciente de la región Île de France, con alquileres hasta cuatro veces más baratos que los de París, atrae actualmente de cuatro a cinco nuevas empresas por semana y ya ha alcanzado las 5.000. Además, disfrutará de ventajas fiscales similares a las de dos centrales nucleares. 

Y luego están los numerosos nuevos parques temáticos. Giral emplea un curioso puntero para señalar una enorme zona con forma de riñón al sur del centro: “Este será el principal ‘Nature Village’ de Francia”, anuncia. En él, la energía geotérmica mantendrá una piscina descubierta a 30°C durante todo el año. Y esto solo es la Fase 2. Aquí, al menos, todos viven felices y comen perdices…

Crédits photos : Samlavi/flickr ; donatelo2008/flickr ; Drumaboy/flickr