Sociedad

Doctor Google: La nueva revolución médica

Artículo publicado el 25 de Noviembre de 2010
Artículo publicado el 25 de Noviembre de 2010
El periodista Gary Finnegan lo resume bien: “La Web 2.0 está sorprendiendo con nuevas y escalofriantes posibilidades: captación de pacientes para ensayos clínicos, escuelas virtuales de medicina, diagnósticos en línea e incluso tecnologías de computación en nube para almacenar historiales médicos”. Tal es la revolución, y tal la sacudida que vive la medicina tradicional.

Esta mañana me desperté con dolor de cuello. Tenía dos opciones: visitar a mi médico de cabecera o buscar algunos términos en Google. ¿Y si es meningitis? La primera página web pregunta si me siento desorientado o tengo náuseas. Otra web sugiere que podría deberse a una hemorragia o inflamación del encéfalo. Puede que sea osteoartritis cervical. Y no descartemos un tumor cerebral... Pero la realidad es que padezco “cibercondría”. Mi médico de cabecera, o mi sentido común, bien podría haber advertido que la tortícolis y la cefalea matutina habían sido producidas por una ingestión excesiva de vino tinto y una mala noche de sueño, pero las búsquedas en internet son rápidas y gratis (aunque no sean la herramienta más precisa...).

Cibercondría

El problema del acceso desenfrenado a información médica de dudosa calidad irrita a los médicos desde hace una década. El doctor Scott Haig, médico y columnista de medicina en la revista Time, describió la angustia de Googleros médicos, esto es, pacientes que acuden a su consulta pertrechados con manojos de posibles diagnósticos y suposiciones. Según el columnista, “estos pacientes se muestran generalmente desconfiados y escépticos, te salen con frases carentes de lógica médica, palabras mal usadas e ideas poco maduradas”. Las asociaciones de defensa del paciente se levantaron en armas alegando que Haig es un paternalista anticuado con complejo divino, que teme al paciente moderno e informado y que se está adaptando al cambio a paso de tortuga. Tanto el uno como los otros tienen razón: no toda la información es útil, pero ignorar internet es ingenuo y arrogante.

Google reconoce que aproximadamente el 6% de la información médica en línea es imprecisa.

Ahora bien, las cosas están mejorando: Google reconoce que aproximadamente el 6% de la información médica en línea es imprecisa. En internet se pueden encontrar fácilmente grupos de discusión donde miles de usuarios intercambian sus experiencias. La Web 2.0, que se caracteriza por permitir un mayor grado de interacción y colaboración, ha puesto un poderoso remedio en manos de médicos y pacientes. Los pensadores del momento se están adhiriendo al potencial que ofrece la web para realizar sus aportaciones a la medicina. Por ejemplo, la Universidad de Plymouth, en el Reino Unido, ha creado un simulador para educar a los usuarios en el sexo seguro (incluso reparten condones virtuales). El objetivo es estar presentes allí donde se encuentran los grupos de alto riesgo, aunque no sea en el mundo físico.

¿Demasiada información? Escóndete bajo las sábanas

Dr. Google

Google posee la mayor influencia sobre el futuro uso de internet y ahora ha puesto el punto de mira en la salud. Durante un evento de Google en Orlando, Eric Schmidt, presidente y director general de la empresa, criticó a los profesionales de la medicina por haber demorado su adhesión a la revolución. “La comunidad médica ha tardado demasiado tiempo en comprender que internet es una innovación que ha irrumpido con fuerza en el statu quo acortando las diferencias entre expertos y principiantes, en este caso entre médico y paciente. Aunque algunos médicos podrían ver peligrar su estatus de experto, la red está ofreciendo actualmente el tipo de información que los médicos necesitan para destacar en su profesión y que ayuda a mejorar la salud y la preparación del paciente”, explica Schmidt, y bromea: los dos tercios de usuarios de internet que afirman confiar en la red superan a la proporción de personas que dicen confiar en los médicos. Asimismo declara que, hoy por hoy, la red acoge a un paciente más preparado y capaz de buscar la información que necesita.

No obstante, Google tiene ideas aún mejores. Schmidt pretende posibilitar el acceso a los historiales médicos de los pacientes desde cualquier parte del mundo. “El huracán Katrina ocasionó la pérdida de un enorme volumen de información. Aquello no habría sucedido si la información hubiera estado repartida entre varios servidores en diferentes lugares”. Esta idea fue la que creó internet: los servicios militares de Estados Unidos requerían una red de ordenadores que sirviera para compartir información delicada entre varios centros de manera segura. Ahora, mediante Google Health (Google Salud), la empresa norteamericana pretende habilitar un acceso protegido por contraseña a los datos privados de salud de las personas. Así se lograría evitar la transferencia física de documentos cada vez que se cambiase de médico y se podría acceder rápidamente a los antecedentes de un paciente que fuera hospitalizado en el extranjero. Sin embargo, Jamie Court, de Consumer Watchdog, asociación californiana de defensa del consumidor, advierte de que “esta información podría usarse contra los pacientes si llegase a manos de un compañero de trabajo o amigo equivocado”.

El impacto en la salud

La propia naturaleza interactiva de la red puede tener algún efecto sobre la salud. El New York Times advierte de que el blogueo y las infinitas actualizaciones insustanciales en Twitter pueden causar estrés. Por el contrario, la revista de divulgación científica Scientific American afirma en un artículo que el blogueo es un remedio contra el estrés y sirve para potenciar la memoria y el sistema inmunitario. Sea como fuere, es otra evidencia de que la red afecta a la salud desde todos los flancos posibles. Y volviendo al mundo real, tales virtudes de la Web 2.0 podrían parecer remotas allí donde aún no se dispone internet de banda ancha. En cualquier caso, cierto es que la tecnología está transformando radicalmente el campo de la salud y los médicos se están esforzando para no quedarse rezagados. Ahora que la mayor parte de las facultades de medicina y empresas multinacionales se están adaptando al cambio, puede que se modere el temor a sustituir el médico de cabecera por el “Doctor Google”.

El autor Gary Finnegan representa a Irlanda entre los 27 finalistas del premio europeo de periodismo de salud

Fotos: Póster de zanahorias (cc) Rafael Mejia Is Alive; chico bajo la sábana (cc) B Rosen/ ambas cortesía de Flickr