Sociedad

El arte de ser experto (hasta en la sopa)

Artículo publicado el 8 de Marzo de 2017
Artículo publicado el 8 de Marzo de 2017

Justo antes del referéndum sobre el Brexit, Michael Gove -exsecretario de Estado de Justicia del Reino Unido- declaró que "en este país, la gente está harta de expertos". Esta vena de antiintelectualismo, fácilmente detectable en sus opiniones vertidas sobre los "entendidos", ha colocado en el punto de mira a políticos e intelectuales por igual.

"Con el propósito de ganar el referéndum sobre el Brexit, algunos sectores del gobierno británico intentaron minimizar la importancia de los expertos. Tras el resultado, necesitamos a los expertos más que nunca; necesitamos personas que conozcan los hechos más que nunca". Son palabras de Nikesh Shukla, uno de los galardonados con el premio Pensador Mundial 2016 según la revista estadounidense Foreign Policy, durante el Seminario de Literatura del British Council celebrado el mes pasado, uno de los principales eventos que ofrece la oportunidad de escuchar los últimos escritos del Reino Unido y participar con los escritores y su trabajo de primera mano.

A primera vista, la opinión de Michael Gove, exsecretario de Estado de Justicia del Reino Unido, y Shukla sobre los expertos e intelectuales parece diametralmente opuesta. ¿Por qué? ¿Quién tiene razón? 

¡Abrir el diccionario!

El término 'intelectual' viene de la palabra latina intellectus, que significa "comprensión, inteligencia, conocimiento". Solo con observar la raíz de la palabra, este artículo podría acabarse aquí: la gente no está harta de países que necesiten definiciones exactas y una clara comprensión de la situación. Están hartos y cansados de todo lo contrario. 

La tercera entrega de la encuesta anual de la Universidad de Chapman (California) sobre los miedos de los estadounidenses, publicada el 12 de octubre del 2016, revela que lo que más preocupa a los ciudadanos es la corrupción gubernamental (60.6%), los ataques terroristas (41%) y no tener suficiente dinero en el futuro (39.9%). Los intelectuales no figuran en la lista. En cambio, los intelectuales o expertos pueden resultar útiles para descubrir a funcionarios corruptos, determinar cuándo se puede producir un ataque terrorista y cómo evitar las desigualdades económicas. 

¿Por qué son necesarios los intelectuales?

Artistas e intelectuales están arrojando luz no solo sobre la crisis de identidad de la sociedad actual, sino también sobre los problemas aparentemente menos importantes que se dearrollarán sin ninguna duda en las crisis de identidad futuras. Nikesh Shukla es uno de ellos.Ha editado una colección de ensayos titulada The Good Immigrant ('El buen inmigrante'): 21 textos de 21 autores que pertenecen a minorías raciales y que viven en el Reino Unido, todos ellos "personas de color no blanco" que han experimentado el racismo. El libro, que está sacudiendo las conciencias (y las librerías) británicas, se publicó en septiembre del 2016 y se ha convertido en todo un fenómeno editorial.

La escritora Malika Booker, actualmente beneficiaria de una beca Douglas Caster Cultural Fellow 2015-2017 en la Universidad de Leeds, muestra su opinión sobre el libro: "El problema artístico que vio y que intentó resolver dio lugar a un libro que parece ir por delante de su tiempo… El libro expresa lo que significa ser inmigrante en la Europa actual, después del Brexit. Su trabajo no es una reacción… Creo que los artistas como él van por delante de su tiempo, porque pueden sentir y percibir cosas". 

¿Qué sienten los intelectuales? ¿Qué están diciendo?

En solo una semana, The Guardian ha publicado dos artículos con títulos provocativos y sin ambigüedades: "No todo son malas noticias – tenemos a Venus, Serena, Roger y Rafael", y "El embarazo de Beyoncé: nuestra distracción frente al absoluto desastre que es la realidad". 

Si la perspectiva del periódico británico no deja de ser fatalista y pesimista, la situación no es mejor al otro lado del charco. Heather Richardson, profesora de historia de la universidad privada Boston College, escribió el domingo 5 de febrero en su página de Facebook: "Lo que está haciendo Steve Bannon, estratega jefe de la Casa Blanca y principal asesor de Donald Trump, sobre todo con el Muslim Ban o decreto que prohíbe la entrada en EE.UU a musulmanes de siete países, ha dado lugar a lo que se denomina 'shock event' (acontecimiento sorprendente, inesperado y que causa un gran impacto social)". 

¿Qué pueden hacer los intelectuales?

Esta es probablemente la pregunta más complicada. El futuro papel de los intelectuales dependerá mucho de su manera de enfrentarse a los acontecimientos actuales. Booker y Shukla, por ejemplo, tienen perspectivas un tanto diferentes: la primera tiene la intención de recurrir a su "estrategia de la burbuja", mientras que el segundo considera que hay buenas razones para que los intelectuales hablen.

"Quizá no sea el momento de montar más grupos de discusión y escribir otros ensayos. No estamos ante una discusión sobre el rumbo que está tomando el mundo… La gente se siente agredida… Tengo la impresión de que es el momento de organizar alguna forma de resistencia," dice Shukla, añadiendo que se necesitan "multitud de voces".

Por otro lado, Booker indica que la mejor respuesta que se puede dar al pueblo es calmarse, tomarse su tiempo y participar con nuevas creaciones: "Si respondéis ahora y no os tomáis un tiempo para reflexionar, solo crearéis polémica. Yo he decidido hibernar y meterme en una burbuja. Me voy a concentrar durante seis meses en escribir, de tal forma que mis creaciones no solo sean una respuesta. Como artista, necesito tiempo para crear". 

¿Qué elección tenemos?

Si la declaración de Gove era solo una jugada política, la pregunta correcta es si la combinación antes mencionada de las estrategias "alzar la voz" y "burbuja" será capaz de cambiar algo o si los promotores de shock events lograrán transformar la sensibilidad de los intelectuales en monotonía. En otras palabras, ¿las declaraciones escandalosas o impactantes bastarán para silenciar a esas voces que están tratando de construir puentes entre las comunidades?