Sociedad

¿El Hollywood del Este? El nuevo cine checo avanza

Artículo publicado el 29 de Abril de 2008
Artículo publicado el 29 de Abril de 2008
Comedias ligeras y éxitos de taquilla: el cine checo va en la ola del éxito. Sin embargo, en Praga los jóvenes realizadores y cines independientes no se dejan llevar por esta corriente comercial.

La Nouvelle Vague checa produjo en los años sesenta el milagro cinematográfico checo con realizadores como Miloš Forman. Con la represión de la Primavera de Praga en 1968 se puso fin de forma abrupta al movimiento y desde entonces, el rígido control de la censura determinó la vida cotidiana de los cineastas. Hoy, el movimiento cinematográfico en Praga está reviviendo. Por una parte, las productoras internacionales han descubierto que la República Checa es un buen lugar para filmar sus éxitos de taquilla de forma rentable y profesional. Por otra parte, Praga es una ciudad con muchos cines interesantes, festivales dinámicos y una atractiva nueva generación de cineastas que sigue formándose como antes en la venerable escuela FAMU(Filmová a Televizní Fakulta Akademie Múzický Umní).

Comedias ligeras y muy taquilleras

Uno de los antiguos alumnos de la escuela, que entretanto ha consolidado su éxito en la industria cinematográfica, es el director y productor Martin Kotík. En 2004, este treintañero convirtió su película Pánská jízda en un éxito de taquilla. En un bar de un suburbio de Praga atestado de bloques de pisos, Martín Kotík explica cómo ve la nueva industria cinematográfica checa y cuál es su sitio en ella. Kotík fue aceptado en la escuela de cine en su segundo intento tras pasar por la facultad de filosofía. Desde el principio tenía claro que quería hacer comedias. “También lo he intentado con los dramas, pero no son lo mío. En última instancia, lo importante es la historia y la comunicación con el público, y para mí la comedia es el medio más adecuado para lograrlo.” Al hacer sus películas, el director se inspira en su propia vida. Para él, la autenticidad es importante, pero no a cualquier precio. “No quiero dirigir documentales. Quiero entretener, y me niego a resultar aburrido".

Escena de Kotíks Pánská jízda(Foto: ©???)

Sonríe al escuchar los reproches que se le hacen una y otra vez por ser comercial, aunque, en el fondo, su enfado se deja sentir: “Ya en la escuela del cine era siempre la oveja negra por mi actitud. Lo único que quiero es realizar un buen trabajo. No tengo en absoluto ningún problema con el cine comercial; ¡quiero ser el mejor de la industria comercial!” Sus películas son universales en lo que se refiere a la historia y la forma de narración, pero también son siempre películas sobre Praga. “Éste es mi entorno. He nacido aquí y mis amigos viven aquí. No podría hacer una película que no fuera checa de algún modo."

Sangre fresca para nuevas películas

Cambio de lugar. Centro de Praga, una mesita en el Café Lucerna, que pertenece a un cine de los años veinte situado en la Vodikova, la calle de los cines de Praga. Aquí se dan cita jóvenes estudiantes de la FAMU para tomar café, fumar y charlar. Entre ellos está el director novel Payam Razi, de 26 años. Hace unos años, llegó a la ciudad del Moldova siendo el primer estudiante iraní. No duró mucho en la escuela superior de cine, pues las clases le parecían demasiado teóricas, pero sigue apreciando el ambiente que hay allí. Ya ha colaborado como asistente y técnico de sonido en muchos proyectos y en 2007 participó en el Talent Campus de la Berlinale. Razi no cree en absoluto en las producciones cinematográficas costosas y comerciales: “Hace tiempo que la perfección técnica ya no es tan importante; lo que cuenta para el futuro del cine es el concepto".

Kino Aereo representa una nueva era en el cine no comercial checo (Foto: ©kinoaero.cz)

Hynek Plieštik, un joven cinéfilo, ve la situación de la misma forma. Trabaja en el cine Svtozor, que pertenece al grupo de los Aero-Kinos independientes, que en pocos años se han convertido en el nuevo estandarte del movimiento cinematográfico alternativo en Praga. “Las películas de autor se suelen proyectar en pequeñas salas en las afueras, y en el centro solo se proyectan éxitos de taquilla, pero nosotros proyectamos esas películas de autor en pleno centro de la ciudad, ¡y la gente acude!” Plieštik vive para su trabajo y cuenta con ojos brillantes sus numerosos proyectos, que van mucho más allá de simples proyecciones de películas. “Se organizan festivales, transmitimos en directo desde la Metropolitan Opera de Nueva York, con los Kinoautomat hacemos las primeras películas interactivas del mundo, que fueron por cierto un enorme éxito en la exposición de Montreal". Solo se frena en su entusiasmo al hablar del cine checo actual. “Desde los años sesenta no se ha vuelto a hacer nada excepcional. Las películas checas no son malas, pero tampoco hay ninguna de la que podamos estar orgullosos de verdad. Aunque a la gente le gusta verlas."

Štefan Uhrík, director de programación del Febio-Filmfest, que este año ha celebrado en marzo su decimoquinta edición, se expresa de forma igualmente drástica: “¡El nuevo cine checo no existe! No se está produciendo un verdadero movimiento y, por ejemplo, las películas que se lanzaron al mercado el año pasado eran casi todas malas. El cine checo se ha condenado a sí mismo por su propio éxito”.

Taquilla y estatus

Las siguientes cifras muestran que el nuevo cine checo tiene éxito entre el público: entre las 10 películas más taquilleras en la República Checa el año pasado, hay cinco nacionales. En 2007 llegó a las salas un total de 17 largometrajes checos. Como rey indiscutible de la taquilla, con más de 1,2 millones de espectadores, está Empties (Vratné lahve) de Jan Svrák. Esta amable comedia, en la que el profesor Josef, de edad avanzada, da un giro a su vida y se pone a trabajar en la sección de devolución de botellas retornables de un supermercado, ha sido la película checa de mayor éxito desde la creación del país. Internacionalmente también ha cosechado éxitos: recibió el premio del público en los festivales de Hamburgo, Cottbus y Karlsbad.

Directores noveles creativos, buenas oportunidades de formación y buenas condiciones de producción: todo ello hace que hoy en día Praga sea una ciudad que no necesita ser descrita como el “Hollywood del Este”. Y no hay ningún obstáculo para que surja una Nouvelle Vague checa, porque ¿qué era lo que decía Kafka? “¿En qué consiste, entonces, ese obstáculo que te impide realizar tu magna tarea? Más vale que no malgastes tu tiempo averiguándolo; lo más probable es que no exista ningún obstáculo”. Así que: ¡Cámara y Acción!

Trailer: Leergut

Artículo escrito con la ayuda de Jana Stanulová