Sociedad

Europa tiene una depresión como un camión

Artículo publicado el 15 de Diciembre de 2006
Artículo publicado el 15 de Diciembre de 2006
Los franceses consumen 65 millones de envases de antidepresivos por año. Las repúblicas bálticas registran los más altos índices de suicidio. Los italianos, entre los menos afectados.

121 millones es la cantidad mundial de personas afectadas por la depresión, según datos difundidos por la Organización Mundial de la Salud. No sólo eso. Se calcula que en 2020 esta enfermedad –cuyos síntomas pueden oscilar entre la caída de la autoestima y el sentimiento de culpabilidad hasta el insomnio y el suicidio– será en el mundo la segunda causa de “discapacidad”.

El Viejo Continente no representa en absoluto una afortunada excepción. Por el contrario, según la Comisión Europea las personas afectadas de depresión en Europa rondarían el 4,5% de la población. Cada año, son 58.000 los ciudadanos que se suicidan, un 90% de los cuales ha sufrido problemas de salud mental, vinculados, por lo general, a la depresión. Veamos cuál es la situación en cuatro países europeos.

Estonia, el termómetro del mal son los suicidios

Esta pequeña república báltica acoge un triste récord: en 2002, fueron 57 personas por cada 100.000 las que se suicidaron, siendo la segunda tasa más alta de la UE, después de Lituania (88 por cada 100.000). “Creo que el papel principal debe atribuirse al trasfondo social”, dice Airi Varnik, Director del Instituto Estonio–Sueco de Salud Mental y Suicidios, “pero también el clima, la religión, el estrés y el masivo consumo de alcohol. Creo que la tasa de suicidios es un factor que refleja el estado de salud mental de una nación, pero es difícil estimar con precisión su relación con la depresión, las estadísticas pueden hallarse influenciadas por muchos factores”. “En cuanto al tratamiento”, continua Varnik, “me siento inclinado en especial hacia la luminoterapia (N. del R.: que cura el mal mediante la exposición a la luz), mientras que tengo dudas sobre el uso constante de fármacos”.

Finlandia, nombre codificado: S.A.D.

Hasta el ingreso de las repúblicas bálticas en la UE, este país registraba la mayor tasa de suicidios entre los países de la Unión Europea. Su relación con la depresión parece ser innegable: según informes de muchos estudios locales, entre el 40% y el 70% de los suicidios derivaban de síndromes depresivos. Asimismo, claros resultan los vínculos entre la depresión y las condiciones climáticas del país. Con tan sólo seis horas de luz al día a partir del mes de noviembre, el enemigo número uno de los finlandeses se llama “S.A.D.”, o sea, Seasonal Affective Disorder (Desorden Afectivo Estacional), un tipo particular de depresión con el que el organismo reacciona ante la falta de luz y por el frío invernal. “El 1% de los finlandeses sufre este serio malestar todos los inviernos”, declara Esa Aromaa, psicólogo y coordinador del proyecto Ostrobothnic Alliance Against Depression. “No sólo eso; entre el 10% y el 25% de la población sufre un sub-síndrome relacionado con algunos síntomas típicos del SAD. El SAD se diferencia de la depresión común no sólo por su relación con las estaciones del año, sino también por sus efectos sobre el sueño y el apetito”.

Francia, 65 millones de envases de antidepresivos por año

Veamos qué pasa en los países latinos. Una investigación conducida por el centro francés de Lille de la Organización Mundial de la Salud ha puesto de manifiesto que en Francia –más que en cualquier otro país europeo– la depresión parece ir a la par de la ansiedad. Según los investigadores, una de cada tres personas se halla afectada por alguna perturbación psíquica y el 12% se halla afectado por la depresión. Otro dato alarmante es el enorme consumo de fármacos antidepresivos: “Un verdadero problema”, según el Profesor Varnik. En Francia el consumo de antidepresivos ronda los 65 millones de envases anuales por un valor de alrededor de 730 millones de euros. Más del doble de las cifras registradas en Inglaterra, Alemania e Italia. Según los expertos, los franceses son más propensos a consultar a un médico por problemas de depresión que sus vecinos europeos. ¿Estará tal vez relacionado esto con el consumo de fármacos?

Italia, más feliz que una perdiz

En la península italiana, en cambio, las cosas parecen desarrollarse de otro modo. Su clima no favorece la difusión del SAD ya que en lo relativo a la depresión las estadísticas muestran un desarrollo opuesto con respecto al resto del continente. Un estudio promovido por el Journal of American Medical Association con la colaboración de la OMS y la Universidad de Harvard ha demostrado que en Italia el porcentaje de personas afectadas por perturbaciones psíquicas solo llega al 11%, es decir tres puntos por debajo del 14% del promedio europeo. De todos modos, podría mejorar, dada la baja sensibilidad actual de la opinión pública entre la que sólo un 26% de los italianos afectados por depresión consulta a un especialista.

Foto: Estonia (Patinho1's/flickr); Finlandia (Paul Jerry/flickr); Francia (Vanessa pr's/flickr); Italia (surftsyle/flickr)