Sociedad

Islas griegas: el nuevo Eldorado de los inmigrantes ilegales

Artículo publicado el 29 de Septiembre de 2008
Artículo publicado el 29 de Septiembre de 2008
Mientras el flujo de inmigrantes ilegales ha descendido drásticamente en España e Italia, las islas griegas en el Egeo oriental son la nueva meta de los inmigrantes ilegales

©Chrissi WilkensMagal sabe cómo va la cosa. Cómo se llega hasta Turquía, para llegar desde allí a Grecia. “La historia es casi siempre la misma”, dice el joven. Es uno de los inmigrantes ilegales que fue descubierto en la isla de Leros hace unas semanas y alojado en un hotel. “Se paga una cantidad al traficante para llegar desde casa hasta Turquía. Allí se sube uno a un barco hasta Grecia. ¡En la frontera turca con Irán hay toda una ciudad que vive de este negocio!”, asegura.

Según los cálculos de las autoridades griegas, miles de inmigrantes esperan en la costa turca su oportunidad para superar la corta distancia por mar hasta Europa. Mientras el flujo de inmigrantes ilegales a Italia y España se ha reducido drásticamente, las islas Leros y Patmos son el nuevo escenario de las olas migratorias desde Asia y África.

Las autoridades griegas se ven superadas. En 2007 desembarcaron en Leros unos 945 inmigrantes. Este año fueron más de 2.500 antes de septiembre. Los guardacostas griegos y la policía no disponen de suficiente personal en sus hospitales. Además del desastre humanitario, existe la posibilidad adicional de un peligro para la salud pública.

Convenios olvidados

En el Egeo oriental rige el estado de excepción. No de manera oficial –el gobierno griego no parece considerar que la situación sea suficientemente acuciante. Según un portavoz gubernamental griego, los ilegales son devueltos en la mayoría de los casos a Turquía. Así se desprende de un tratado firmado entre Grecia y Turquía que entró en vigor en 2002. En realidad, sin embargo, Turquía nunca ha respetado el tratado. De las 47.065 peticiones de deportación griegas, solo 2.133 han sido admitidas por Turquía, según datos gubernamentales.

©Chrissi Wilkens

Los griegos esperan que Bruselas, gracias a la posible adhesión turca a la UE, pueda poner un poco de presión sobre Ankara para combatir la mafia de traficantes en su territorio estatal. “Los europeos eben convencer a Turquía de firmar un tratado también con la UE. Solo entonces respetarán los turcos el tratado”, afirma Alexandros Zavos, director del Instituto para la Política de Inmigración. “La mafia de traficantes es financiada por empresas europeas e incluso griegas, para explotar a los inmigrantes en la agricultura o en fábricas bajo condiciones de esclavitud”, dice un conocedor de la situación en la isla de Leros.

“Según el tratado, las personas que entran ilegalmente en nuestras aguas territoriales deben ser devueltas a la frontera turco-griega. Los guardacostas turcos están obligados a llevarles de vuelta. Pero en la mayoría de los casos, los turcos simplemente nos ignoran, por ello no les enviamos más avisos desde hace tiempo. Mientras tanto, vamos reuniendo a los inmigrantes, porque sabemos que intentarán volver”, dice un guardacostas griego que prefiere conservar su anonimato.

¿Sueño de Europa?

Magal nos enseña en un mapa de Asia el camino de Afganistán a Leros. Dos meses y medio estuvo de viaje. En Pakistán viajó de Kandahar a Quetta, y de allí a Irán. Finalmente entró en Turquía; su primera estación fue la ciudad de Van. “De allí fuimos llevados a Ankara, luego a Estambul y luego a la costa de Esmirna”, dice.

En la escalera del hotel en el que se aloja Magal hay varios jóvenes inmigrantes de entre 15 y 25 años. Solo uno de ellos, un iraquí, lamenta el largo viaje. Casi todos estos hombres tienen un destino: el Pireo –y de allí bien a Atenas o a cualquier otra metrópolis europea. En el puerto de Patras, donde se encuentra la mayoría para tomar un pasaje a Italia, los inmigrantes viven en condiciones de miseria en improvisados campamentos.

©Chrissi WilkensSegún datos de Médicos sin Fronteras, los inmigrantes afganos fueron encadenados unos a otros para que no llegasen a los transbordadores. Un fotógrafo francés fue golpeado por un empleado de los guardacostas griegos. Todo esto no lo saben los recién llegados a Leros, que aguardan esperanzados a su billete para el Pireo. Una iniciativa ciudadana de la comunidad de Leros se ocupa de que los refugiados –sobre todo los menores de edad- tengan todo lo necesario en su hotel. El propietario del hotel incluso ha adoptado a un afgano de 16 años.

El ayuntamiento de Patmos ha decidido, por su parte, cerrar su puerto desde el 20 de septiembre para aquellos barcos que lleven inmigrantes a bordo si el Gobierno no cambia pronto su política en las costas.

Chrissi Wilkens es miembro de la red de corresponsales n-ost