Sociedad

Los estudiantes checos, escépticos de la movilidad europea

Artículo publicado el 5 de Mayo de 2009
Artículo publicado el 5 de Mayo de 2009
En pleno periodo de presidencia checa, justo cuando el Estado se ve afectado por una falta de entusiasmo hacia los temas europeos, los estudiantes se muestran poco interesados en completar su formación en otro país europeo

Sus razones son tan variadas como sus ideas sobre Europa. Algunos creen en la Unión Europea, otros se muestran francamente reservados. Pero los estudiantes de la excelente Universidad Karlova de Praga tienen algo en común: una relativa timidez en lo relacionado con los estudios en el extranjero. Según la Agencia Nacional Checa para los Programas Educativos Europeos, el número de estudiantes que han disfrutado de una beca Erasmus en el año académico 2005-2006 fue de solo 4.725. Y aunque las cifras aumentan cada año y los profesores animan con frecuencia a sus estudiantes a que estudien fuera, estos parecen hacer oídos sordos, algo desconcertante, precisamente en un país situado en el corazón de Europa y cuyos estudiantes son, en general, políglotas.

“Me da miedo dejar mi país, no me gustan los lugares ni las personas desconocidas”

Pavel, estudiante de derecho, se declara profundamente proeuropeo, pero dice que “no ha tenido aún la oportunidad de estudiar en otro país. Aunque hablo inglés, alemán y ruso, no creo que sea muy útil salir al extranjero…”.

A veces esto se debe a razones económicas, como en el caso de Michal, estudiante de primer año, al que le gustaría salir al extranjero, pero el hecho de faltar uno o dos semestres le haría perder su trabajo, algo para él fundamental.

Calidad, por favor

(ZeHawk/flickr)El desconocimiento de los programas parece ser también una de las razones de esta falta de movilidad. Aunque la revista de estudiantes de periodismo, llamada Babylon, promocione los programas europeos, según Dana, joven estudiante de periodismo, “con la Erasmus, creo que solo podemos ir a Gran Bretaña, o puede que también a Francia". Su amiga, Katerina, se niega rotundamente a dejar la República Checa: “Me da miedo dejar mi país, no me gustan los lugares ni las personas desconocidas”.

Por otro lado, Livia, de treinta años y estudiante de cuarto curso de derecho, no se ha planteado nunca ir a estudiar al extranjero: “Puede que porque soy demasiado vieja… Y además tengo un perro…” No puede decir que Europa sea algo importante para ella, aunque considere importante conocer otras culturas. Y cuando existe la voluntad de estudiar en el extranjero, la mirada se dirige a la calidad de las universidades de acogida. Para Michal, “el país no es importante, es la tradición de la universidad de acogida lo que cuenta”. Ha leído un libro sobre el periodismo en Australia, y piensa que allí es donde se enseña bien periodismo, “entonces ¿por qué no ir allí?”. A uno de sus colegas, Jan, le gustaría añadir un periodo en el extranjero a sus estudios universitarios, “pero eso depende de la institución en la que tuviera la posibilidad de estudiar, la calidad de los estudios debería estar asegurada, que fuera al menos tan buena como la de la Universidad Karlova”.