Sociedad

Los refugiados: más allá de los flashes

Artículo publicado el 3 de Agosto de 2017
Artículo publicado el 3 de Agosto de 2017

El fotógrafo francés Aglaé Bory, a través de su exposición Les Traversées, vuelve a dar un rostro a los refugiados. Desde la jungla de Calais hasta las costas turcas, sus fotografías reflejan una realidad compleja y sumamente humanista.

Cafébabel: ¿Por qué decidió enfocar su trabajo en los refugiados?

Aglaé Bory: Como ciudadano y miembro del colectivo de fotógrafos France territoire liquide, es un tema que me ha preocupado durante años. La asociación benéfica, L'Auberge des migrants, nos contactó para llevar a cabo un trabajo sobre la "jungla de Calais". Aceptamos la propuesta y produjimos la serie «Les invisibles».

Después de la serie, quise tratar el tema de los refugiados, por lo que creé otra llamada Les mers intérieures, que trata sobre el exilio. Las fotos se tomaron en Turquía y representan una conversación silenciosa entre las personas y el mar. Ambas series, Les invisibles y Les mers intérieures, se fusionaron para formar Les Traversées en el marco de una exposición en Arlés.

Cafébabel: ¿Qué desea mostrar a través de estas fotos?

Aglaé Bory: Mi deseo ha sido reivindicar, a través de mis trabajos, el aspecto humano al centro de la problemática de los refugiados. Muchos suelen olvidarse de estas personas, y mi intención es proporcionar visibilidad y brindarles la dignidad que pierden durante su travesía y durante su acogida prevista para ellos en Francia. Darles un rostro es también luchar contra la ceguera que puede algún día afectarnos. Los refugiados no representan un problema político, sino más bien un problema humano.

Cafébabel: ¿Cómo se puso en contacto con los refugiados?

Aglaé Bory: El proyecto en Calais se desarrolló entre junio y octubre de 2015. Me acompañaban dos fotógrafos con quienes organizamos sesiones en unas dos visitas por mes. Los encuentros los organizó la asociación École du chemin des dunes, que también nos ofreció alojamiento durante las visitas. Como me especializo en fotorretratos, fotografié a las personas que querían participar en el proyecto.

Cafébabel: ¿Cuál fue el encuentro más relevante?

Aglaé Bory: Magdi es un sudanés de 25 años que pertenece a la comunidad Masalits, una tribu de Darfur. Su ambición es ser el portavoz de sus compatriotas que son víctimas de la persecución. Magdi aspira a actuar en nombre de los suyos en el ámbito internacional. Tiene un largo camino por delante, pero le seguiré la pista.

Después de ser desmantelada la jungla de Calais, Madgi fue trasladado al refugio de Lançon, donde tramitó su solicitud de asilo. Según el Reglamento Dublín III, los refugiados deben solicitar asilo en el primer país europeo donde estos pongan pie. En el caso de Magdi: Italia.

Cafébabel: ¿Cómo percibió la relación entre la población y los refugiados mientras trabajaba en el refugio de Calais?

Aglaé Bory: Me impresionó la sociedad civil, quienes, gracias a las donaciones, han mitigado las carencias del apoyo del Estado y logrado mantener un mínimo de dignidad (alimentos, información, etc.). Los refugiados eran también muy imaginativos. Cuando la gente se reúne, la creatividad está muy presente. De esa manera, han logrado recrear una sensación de normalidad, lugares para socializar y recuperarse. Es una lástima que las excavadoras lo hayan destruido todo.

Cafébabel: ¿Cuáles son los próximos proyectos?

Aglaé Bory: Seguiré llevando a cabo proyectos relativos a los refugiados. Voy a crear una serie fotográfica a largo plazo, idealmente un año, que llamaré farniente. Quiero confrontar una realidad mediterránea con la otra: la actividad de vigilancia y la de los cruces fronterizos. Serán fotografías de las orillas de las costas, que son, a su vez, el escenario de una doble realidad. Visitaré Sicilia, en Italia, el sur de Francia y Grecia. Será una ilustración del doble sentido de farniente: el ocio placentero y el hecho de que ninguna medida se toma en favor de los refugiados.

---

Los fotografías de Aglaé Bory se sortearon durante una rifa benéfica celebrada el pasado 8 de julio de 2017. Todas las ganancias están destinadas a la asociación SOS Mediterráneo.