Sociedad

Quebec y la “primavera del arce”

Artículo publicado el 21 de Mayo de 2012
Artículo publicado el 21 de Mayo de 2012
Situada al otro lado del Atlántico, Quebec, la provincia francófona de Canadá, ha sido siempre considerada por los europeos como un remanso de paz. Sin embargo, la región se enfrenta a la huelga más importante de su historia. Un año después de las revoluciones en los países del norte de África, los medios de comunicación bautizan a esta “la primavera del arce”.

La normalmente tranquila provincia canadiense de Quebec hace frente a las protestas más importantes de su historia. La revuelta empezó oficialmente el pasado 13 de febrero después que el gobierno de Jean Charest (Partido Liberal) anunciara la subida progresiva de las matrículas de universidades y escuelas superiores en los próximos 5 años. Eso comportaría pasar de los 2.168 dólares canadienses actuales (1.679 €) a 3.793 (2.937€) en el año 2017, lo que equivale a un aumento de casi un 75%. A pesar de que el gobierno la justifica como una medida de ahorro necesaria en tiempos de crisis, los estudiantes la perciben como un ataque frontal al modelo social quebequés, modelo que presume de tener las tasas de matrícula más bajas de Norteamérica.

22 de marzo de 2012, Montreal

Guerra de cifras

“Este aumento no es más que la imposición de un tipo de sociedad que se hace a través de una guerra de cifras”, explica indignado Jean-Sébastien Sénécal, estudiante de doctorado en humanidades en la Universidad Concordia de Montreal y fuertemente implicado en el movimiento. “La subida”, continúa Sénécal, “pone en entredicho un número de buenas decisiones que el pueblo de Quebec tomó en los años 60 y 70: el acceso universal a los estudios superiores y el mantenimiento de la misión original de las universidades como lugares de saber, independientes del resto de la sociedad y, en particular, del modelo económico”. Después de tres meses enarbolando sus cuadrados rojos, emblema de la protesta, los estudiantes buscan nuevas ideas para atraer la atención hacia su causa, desde una bandera gigante cubriendo el puente Jacques Cartier o la pintura roja en las paredes del edificio del ministerio de educación, hasta el corte de carreteras impidiendo el acceso al centro de la ciudad. El pasado 3 de mayo, desafiando la lluvia y el frio, un millar de estudiantes desfilaban en paños menores por las calles de Montreal bajo el lema “en ropa interior por un gobierno transparente”.

Una reivindicación más extensa

Aunque el objetivo más inmediato es evitar la subida adicional de las matrículas, que se añadiría al aumento del 30% acordado por el gobierno en 2007, las protestas sirven también de catalizador de una reivindicación social mucho más extensa. Los profesores unen sus voces a las de los estudiantes en un manifiesto donde cuestionan la lógica del endeudamiento que esta subida va a comportar. “Esta medida fuerza al estudiante hacia el universo financiero y somete sus decisiones a los banqueros. Los estudiantes se convertirán, así, en agentes reproductores del orden social en lugar de ciudadanos que participan plenamente de la evolución de su sociedad. La libertad académica y la dimensión crítica de la formación universitaria están heridas de muerte”.

Escalada de violencia

Es así como la “revolución del arce”, como algunos medios de comunicación han bautizado al movimiento, prolonga la fuerza contestataria de 2011. A pesar de la importancia de la movilización, el gobierno parece hacer caso omiso a sus reivindicaciones. Por su parte, el movimiento no consigue mantenerse unido, algunos estudiantes se apartan del mismo, presentan recursos ante la justicia o reclaman su derecho a estudiar. También la sociedad en su conjunto parece estar dividida, al igual que los medios de comunicación. Algunos simpatizantes de los huelguistas cuelgan en Facebook montajes fotográficos en los que se compara el tratamiento informativo de la huelga por parte de algunos de los periódicos más importantes. Por ejemplo, después de la manifestación del día 22 de marzo en que 200.000 estudiantes tomaron las calles de Montreal, el periódico Le Devoir, considerado como independiente, titulaba “200.000 ‘escuchadnos’”. En cambio, el Journal de Montréal, acusado por los huelguistas de ser cómplice del gobierno, afirmaba que los estudiantes perdían apoyos.

El ambiente se ha ido caldeando últimamente a causa de una represión policial durante las manifestaciones cada vez más brutal. En el Alto Comisionado para los Derechos Humanos de las Naciones Unidas se ha abierto un expediente donde se pueden presentar denuncias por intimidación y brutalidad por parte de la policía. La manifestación del 4 de mayo en Victoriaville se saldó con 3 manifestantes heridos graves, un estudiante perdía un ojo y otro parte de su oreja. Sénécal confiesa que “lo que ocurre aquí es muy grave, la gente tiene miedo”. Los padres, inquietos por la escalada de violencia, acaban de iniciar el “movimiento de los cuadros blancos” (símbolo del armisticio) “para exigir al gobierno de Quebec el fin inmediato de la crisis social que pone en peligro la vida de cientos de estudiantes”. Piden también un aplazamiento del proyecto de aumento de matrículas “para escuchar a los jóvenes que claman por un mundo mejor y más justo” e iniciar consultas “para debatir con los estudiantes la importancia de la educación en nuestra sociedad y su financiación”.

Fotos: portada y texto (cc) lariposte/flickr ; Vídeo :  (cc) DélitFrançais/Youtube