Sociedad

Reino Unido, un territorio hostil para los refugiados

Artículo publicado el 9 de Octubre de 2017
Artículo publicado el 9 de Octubre de 2017

La comparación de las  condiciones ofertadas a los inmigrantes muestra que Reino Unido es uno de los peores destinos para aquellas personas que buscan asilo en Europa occidental.

Es mediodía en el centro de Londres y la atmósfera es la misma de siempre: gente de punta en blanco que va con prisa para almorzar en su hora de descanso y masas de turistas, haciéndose fotos en todos los lugares de referencia británicos.

Los turistas, acomodados en algún punto sito entre la Abadía de Westminster, el Parlamento y el Big Ben, prestan ahora atención a lo que se ha convertido en algo así como un nuevo punto de referencia para la capital británica: una protesta a favor de los derechos de los refugiados.

Setenta personas, aproximadamente, se concentraron a principios de septiembre frente al Ministerio del Interior, la institución oficial que tramita las solicitudes de asilo dentro del Reino Unido. Las exigencias de los manifestantes son claras: echar el cierre de los centros de internamiento.

“Estoy orgullosa”

En medio de la multitud, una mujer de mediana edad sostiene una pancarta que clama: “¡Dejad de ser el chivo expiatorio de los inmigrantes! ¡Acabad con el ambiente de hostilidad! ¡Chapad Brook House!” Su nombre es Johann y tiene cuarenta y siete años. “Estoy hoy aquí porque lucho por los derechos LGBTQ. Es por eso, y estoy orgullosa”, comenta. 

Johann es de Uganda y llegó al Reino Unido en 2005. Solicitó asilo más tarde, en 2011, aduciendo que se la acosaría cuando regresara a su país por su orientación sexual. “Solicité asilo, pero me lo denegaron. Fui a los tribunales, pero también me lo negaron. Decían que mentía. Lo hice dos veces. Les facilité un testimonio y dijeron que mentía. Más de treinta personas me escribieron comentándome: ‘Johann está aquí luchando por la comunidad LGBTQ’, pero siguieron en sus trece”, confiesa.

Ha habido un aumento de cerca del 400% de personas LGBTQ buscando asilo en los últimos cinco años. Las organizaciones benéficas estiman que dan apoyo a unos 1500 solicitantes LGBTQ cada año. Algunos de ellos acaban de llegar. Otros llevan años en el país. 

Hace doce años que Johann vino a vivir al Reino Unido y seis desde que pidió asilo, pero su posición legal aún no está definida con claridad.

Brook House es un hogar roto

Según un análisis llevado a cabo por The Guardian en cinco países (Reino Unido, Francia, Italia, Alemania y España), el Reino Unido es uno de los peores destinos para la gente que busca asilo en Europa occidental. El análisis formó parte del proyecto titulado The New Arrivals que incluyó también Le Monde, El País y Der Spiegel, y tuvo en cuenta datos e informes de las condiciones a las que hizo frente la nueva entrada de refugiados.

Algunas de las conclusiones del proyecto fueron: el Reino Unido acoge menos refugiados; ofrece menos apoyo financiero y menos facilidades de vivienda, que, además, son de peor calidad; no da derecho al trabajo a los refugiados; empuja a muchos a la pobreza e, incluso, a vivir en las calles cuando se les ha garantizado el asilo. Todo esto debido a los retrasos burocráticos. 

El gobierno británico proporciona un apoyo financiero menor para los refugiados que otros países, como España, Francia y Alemania (excepto Italia). Mientras que esperan la notificación que les informe sobre si han obtenido asilo en Reino Unido, se les da alojamiento y 36,95 £ semanales para cubrir sus necesidades de alimentación, ropa, higiene, transporte y otros costes.

Reino Unido tiene el menor índice de aprobación para las solicitudes de asilo en comparación con los cinco países mencionados con anterioridad. Además, se le ha criticado bastante por no asumir su "participación equitativa" en el asunto de los refugiados. The Guardian reveló que el país recibió 38 517 solicitudes en 2016 (una por cada 1664 ciudadanos) mientras que Alemania declaró 722 370 (una por cada 112), Italia afirmó tener 123 432 (una por cada 485) y Francia aseguró contar con 85 244 (una por cada 775). El único país de Europa occidental que recibió menos personas en busca de asilo es España, que tuvo 15 500 solicitudes en 2016 (una por cada 2971 ciudadanos).

Todos aquellos a los que se les deniega la condición de asilo esperan para ser deportados y, mientras tanto, son enviados a centros de internamiento.

Un proyecto de la BBC titulado Panorama Investigation reveló hace poco abusos procedentes del Centro de Internamiento para Extranjeros Brook House, uno de los once centros repartidos por la geografía del país.

“Lucho por las gentes de los centros de internamiento. Tengo muchos amigos que están retenidos dentro. Por eso, me enfadé cuando vi el programa de la BBC hace unos días”, dice Johann.

Según esta investigación de la cadena televisiva, los internos sufren abusos, tienen problemas de drogadicción, a veces se autolesionan, no reciben asistencia médica y muchos han intentado suicidarse.

El informe anual de 2016 realizado por el Comité de Supervisión Independiente que monitoriza la actividad de Brook House reveló que muchos de los retenidos padecían depresiones con intentos de suicidio, incidentes relacionados con la autolesión y amenazas frecuentes de la misma.

Brook House está situado cerca del aeropuerto de Gatwick, en Sussex, y puede alojar hasta quinientos ocho refugiados. La institución abrió en 2009 y la dirige G4S, una empresa de seguridad internacional que trabaja para el Ministerio de Interior. 

Casi la mitad de los internos de Brook House son extranjeros considerados delincuentes por el país de acogida o exprisioneros que han cumplido su pena y deben ser deportados. Los demás son refugiados con historias muy diversas que, aparte de ser inmigrantes ilegales, puede que nunca hayan tenido problemas con la ley. El 45% de los internos son ex prisioneros que esperan su deportación. El 55% son gente que ha fracasado en su búsqueda de asilo. La estancia media en Brook House es de cuarenta y ocho días, mientras que la más larga alcanza los dos años y medio.

Un futuro incierto

“He decidido unirme a la protesta de hoy porque estoy totalmente en contra de cualquier forma de retención, contra el sistema penitenciario y contra el sistema de inmigración del Reino Unido también. Es horrible”, dice Anna, una joven de veintitrés años que se unió a la manifestación en Londres para defender los derechos de los refugiados. “Los centros de internamiento no tienen tiempo límite en Reino Unido. La gente no tiene derechos en estos centros; se les trata fatal. Es un sistema verdaderamente horrible. Es genial que la gente se una a estas protestas delante del Ministerio del Interior siempre que puedan para dar a conocer el sistema actual”, añade.

“Pedimos que se ponga fin a estas retenciones indefinidas. No debería haber retenciones; son muy dañinas… son inhumanas. Si eres un inmigrante que quiere abrir una cuenta bancaria, estás sujeto a una mayor vigilancia, más controles más demoras. Esto te lleva a una situación en la que no puedes sobrevivir. Se te trata como a un ciudadano de segunda”, comenta Sanaz Raji, representante de Unis Resist Border Controls, una ONG que lucha contra el ambiente de hostilidad. 

De acuerdo con las nuevas instrucciones del Ministerio del Interior con fecha de marzo de este mismo año, decenas de miles de refugiados que han solicitado residencia permanente en el Reino Unido se someterán a un análisis oficial con el fin de evaluar si es seguro para ellos que se les envíe de vuelta a sus países. Se ha garantizado protección a más de 59000 refugiados en los últimos cinco años. Ahora, tendrán que enfrentarse a un "informe de seguridad nacional" antes de que puedan establecerse en el país de manera definitiva. Aquellos que fracasen en el intento y que no quieran abandonar el país voluntariamente serán enviados a centros de retención antes de ser deportados.

“Estoy segura de que tienen en su haber herramientas y políticas para tratar a las personas como seres humanos. Uno de nuestros miembros acaba de salir de la situación de retención la semana pasada. Intentan mantener a la gente interna durante más tiempo del que se esperaba. Algunos han estado en estos centros durante más de dos años. Sin embargo, tienen que mejorar la manera en la que tratan a la gente. Una persona que busca asilo no es un criminal. Tienen que tratarnos como seres humanos… No se puede mezclar a los refugiados con alguien que quizás sea un asesino, que haya estado en prisión y que esté esperando su deportación”, afirma Sarah Bayisavi, representante de Zimbabwe Human Rights Organisation (ZHRO).

A raíz de la investigación llevada a cabo por la BBC, se ha suspendido a diez miembros del equipo de Brook House. Además, el director de este centro, Ben Saunders, ha dimitido. No obstante, el futuro de los refugiados en el Reino Unido no está claro, en especial después del brexit. Muchos de los que votaron a favor del brexit justificaron su elección mediante sus sentimientos contrarios a la inmigración, pero ahora nadie sabe cuál será la posición social del refugiado tras la ruptura con Europa.