Sociedad

Una caricatura de la Ilustración

Artículo publicado el 13 de Marzo de 2006
Artículo publicado el 13 de Marzo de 2006
La crisis alrededor de las caricaturas de Mahoma no ha sido sólo un evento mediático europeo, también nos ha mostrado que los medios de comunicación no han reaccionado adecuadamente. En lugar de ilustrarnos sobre el tema se han limitado a echar más leña al fuego.

Mucho se ha hablado sobre el choque de civilizaciones, pero ahora parece que ya ha llegado. En muchos países musulmanes se están manifestando contra las caricaturas del profeta Mahoma que fueron originalmente publicadas por el periódico danés Jyllands Posten el 30 de septiembre de 2005. En Afganistán ha habido muertos en estas manifestaciones, y fueron cientos los palestinos que atacaron la sede provisional de los observadores internacionales en Hebrón. Escenas similares también se han vivido tanto en Damasco como en Beirut. La catástrofe parece inevitable.

Un acontecimiento mediático europeo

Un acontecimiento mediático europeo, esa es la sensación que ha prevalecido durante estos últimos días al ojear cualquier periódico o encender la televisión. Esta crisis es un acontecimiento mediático, apenas ha habido ningún periódico donde el conflicto de las viñetas no haya hecho derrochar ríos de tinta. Ha sido un verdadero evento mediático europeo. Los editores en sus diferentes países vigilan muy de cerca el comportamiento de sus colegas en el exterior, los tabloides ingleses se autoreprimen a toda vista, el director del diario francés France soir ha sido despedido, la edición digital del diario alemán Der Spiegel rehusó publicar las caricaturas, mientras welt.de sí decidió hacerlo.

Los altercados generados por las caricaturas han alcanzado de lleno la autoestima de los profesionales de la comunicación: ¿Hasta dónde llega la libertad de expresión? Es una reflexión sobre las mismas raíces del periodismo. Los pensadores de la Ilustración creían que la libertad de expresión de la prensa revelerían al Hombre a sí mismo, lo cual permitiría llevar a la práctica libremente su mayor virtud: la razón.

¿Provocación dirigida?

El periódico danés Jyllands Posten quería probar si la libertad de prensa aún era un valor en Dinamarca. ¿Pero cuál ha sido el verdadero detonante de todo esto? La autora de libros infantiles Kaare Bluitken no había podido encontrar ilustradores para un libro suyo sobre Mahoma así que los editores del Jyllands Posten lanzaron una invitación para que caricaturistas dibujaran sus propias impresiones sobre el profeta.

Al actuar de este modo, los editores del diario danés, le han hecho un flaco favor a los valores de la Ilustración; se podía haber dibujado a Mahoma, pero ¿por qué con una bomba en la cabeza? Las caricaturas eran una provocación dirigida y no una contribución provechosa al debate sobre la libertad de expresión en Dinamarca. Cualquier periódico que vuelva o haya vuelto a imprimir esas caricaturas no está defendiendo el derecho a la libertad de expresión (La cual en Europa está fuera de todo riesgo) sino que está añadiendo más leña al fuego.

Lo que hay que hacer es razonar y contemporizar con el mundo musulmán, puesto que en éste la frustración hunde sus raíces muy hondo. La colonización aún es un tema presente junto con la falta de desarrollo de estos países en comparación con Occidente También el odio hacia los dictadores, con frecuencia aliados de Occidente. Si los islamistas tienen tantos partidarios es porque sus palabras canalizan esta esa rabia y los regímenes los toleran porque les tienen miedo.

Tan sólo nos acordamos de las fotos

Incluso si ningún periódico europeo hubiera vuelto a reproducir las caricaturas, tampoco se habría calmado la situación. La mayoría de los medios han intentado dar la noticia con objetividad, los políticos han lanzado llamamientos a la calma y los expertos islamistas han hecho públicos sus análisis, pero aun así las fotografías son lo que han quedado en la retina de la gente. Una foto de un barbudo islamista frente a una embajada en llamas causa un impacto más profundo que un artículo a toda página escrito por algún experto en Islam en diarios como Le Monde o FAZ.

Esto no es achacable a los propios periodistas, sino a la estructura en la que trabajan. Los periódicos dependen de los lectores y de la publicidad, cuando hay un tema caliente tiene que ser publicado. Un torrente de titulares y fotos inunda a los ciudadanos y los lectores ya no pueden hacerle frente. Resultado: según un reciente sondeo del Instituto Forsa, el 55% de los alemanes piensa que los musulmanes en su país son un factor enriquecedor, pero también una amenaza. Esto no es la ilustración, tan solo una caricatura de la Ilustración.