Fallece el actor y director rumano Sergiu Nicolaescu

Artículo publicado el 4 de Enero de 2013
Artículo publicado el 4 de Enero de 2013

Digamos que Sergiu Nicolaescu, quien ha fallecido este miércoles, fue la versión rumana de Charlton Heston o Clint Eastwood. A través de mitificar la historia y ensalzar el nacionalismo de Rumanía, acabó por convertirse en uno de los actores —y directores— favoritos de Nicolae Ceauşescu y su mujer. “Conocido misógino, Nicolaescu llegó a afirmar que las mujeres solo eran útiles para la reproducción. Además, su tercera esposa era 46 años más joven que él”, recuerda Georgiana Ilie, periodista asentada en Bucarest. Pese a la revolución que tuvo lugar en 1989, consiguió mantener todos sus enchufismos y llevarse así las subvenciones estatales para sus más de 60 películas —mientras que a realizadores como Cristian Mungiu o Cornelieu Porumboiu les fueron denegadas—. Este hecho es lo que convierte su fallecimiento en relevante: mientras que las políticas de austeridad están intentando acabar con la cultura del país, Nicolaescu rememora un tiempo —todavía presente— en el que estar cerca del poder significa la apertura de todas las puertas. Aunque alcanzó la popularidad gracias a su filme Mihai Viteazu (1970), esta fue reforzada por el presidente del país, Traian Băsescu, quien parafraseó una de las líneas de sus películas tras ganar en 2009 su segunda legislatura: “No es nada, tan solo los he acribillado”.