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Tarot: viaje a través de las manos de una vidente

Artículo publicado el 19 de Julio de 2017
Artículo publicado el 19 de Julio de 2017

Las cartas de Tarot han estado en Europa a lo largo de muchos siglos y todavía son muy populares, incluso entre los más jóvenes del continente. Las adaptaciones modernas son un indicio de que todavía dependemos de sus predicciones, pero ¿cómo es eso de que te lean el futuro y qué hay de cierto en ello?

Está lloviendo en Montmartre. Todavía permanece en el aire el ambiente de la belle epoque, los artistas y los adivinos. Piso despacio, intentando despejar la mente de todas mis expectativas. Hoy voy a hacer una visita a una clarividente que leerá mi destino mediante un juego de cartas. La cartomancia surgió en Europa poco después de que aparecieran las cartas de juego, en el siglo XIV. El fenómeno se propagó por todo el continente como fuego, con las cartas tradicionales de tarot, como las del Tarot de Marseille, como punto de referencia.

Magia en casa

En los bajos de un bloque de pisos alto, tecleo el código de cinco dígitos de la puerta y espero a que Lara responda. Su voz se distorsiona y apenas se escucha. “Sube al sexto piso en el ascensor, mi apartamento está a la izquierda”. Abre con el portero automático y me dirijo rápidamente hacia el ascensor. Cuando se abren las puertas del ascensor, también lo hace la suya. ¿Suerte o destino? Parece que el tiempo se pare y me saluda con media sonrisa.

El apartamento tiene ventanas enormes, y una decoración modesta y acogedora con colores cálidos. Entro a la sala de estar, dejo la bolsa en el suelo y miro hacia el balcón para orientarme. A lo lejos veo el Sacré-Coeur, posado en la cima de la colina como un faro de divinidad. Lara me trae café, y desenvuelve una caja de madera pequeña en la que guarda su afición. “Fumaré. ¿Fumas? Ayuda con este tipo de trabajo”. Se me escapa una risita por lo ridículo de la situación. Me siento en un banco ensamblado a una sencilla mesa de madera, pero enseguida me ofrece una silla más cómoda.

Empezamos a hablar con facilidad de las cartas. Saca varias barajas y me explica que algunas pertenecían a su bisabuela y otras son suyas. “Tengo otras de sus cartas, pero no las utilizo para las lecturas. Tienen demasiada energía”. Lara aprendió a leer las cartas con su bisabuela, que lo integró en la vida familiar. Recuerda que de pequeña, mientras ella jugaba fuera, su bisabuela se sentaba en la mesa del comedor con su madre y con su abuela y sacaba una carta detrás de otra. Su bisabuela reconoció el don de la clarividencia en Lara cuando era muy joven, y le dejó sus barajas al fallecer, cuando Lara tenía unos doce años.

“Muchas están obsoletas; no puedes dar mensajes del futuro con herramientas del pasado”, explica, mientras me pide que señale la baraja que utilizaremos para mi primera lectura. Es la baraja del Oráculo de Belline. Tengo que “manipularlas”. No son más que trozos de papel en mis manos, embellecidos con dibujos que me resultan familiares. Las cartas se basan en figuras astronómicas, los siete planetas ‘principales’ las agrupan en temas: el sol, la luna, Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno.

El principio del fin

Para comenzar la sesión, empezamos con lo que llama una ‘lectura general’. Una lectura general se realiza en una secuencia cronológica, que permite que el clarividente defina los temas esenciales que ocupan la mente del sujeto. Somos desconocidas, así que dejaremos que las cartas hablen por nosotras. Me fijo en el póster de Hail to the Thief de Radiohead que hay encima de su cabeza como si fuera una aureola de la baraja de cartas. “Corta la baraja con la mano izquierda”, dice. Mis manos tiemblan un poco mientras levanto la mitad del mazo y lo pongo boca abajo. Lara se acerca y gira la parte del mazo que corté boca arriba. La carta muestra el dibujo de una figura infantil masculina, que sopla lo que parece viento en una casa pequeña con una bandera. Es una carta de luna, y tiene la palabra “inconsistance” escrita, que significa “voluble” o “incoherente”. Espero a su interpretación.

“Hay alguien en tu vida que es versátil e incoherente. Alguien que no parece poder posicionarse respecto a algo, y que está en conflicto. O eso, o la carta está relacionada con un proceso”, Lara empieza. Esta primera carta indica lo que el resto de cartas que saque me dirán más tarde. Debería representar un pensamiento que ocupa la mayor parte de mi espacio mental. Intento no pensar, como si Lara fuera telepática. No quiero darle indicaciones de si lo que dice es cierto o no.

Me pide que elija números entre el 1 y el 9 sucesivamente, sin dudar. Los primeros que me vengan en mente. Elijo 2, 7, 4, 8, 6, 3, 7, 1, 5, 8, 1, 2 y 4. Lara me detiene ahí, y posa el resto de la baraja frente a mí. Gira las cartas que he elegido boca arriba una a una, comienza con las de la izquierda y sigue un orden cronológico. A medida que se acerca al final de mi fortuna se para: “Estas dos es poco común tenerlas una al lado de la otra”. Un silencio llena la estancia como si un globo estuviera a punto de explotar. Se oyen niños y sirenas de fondo.

¿La historia de mi vida?

Empieza describiendo las primeras cuatro cartas. “En el pasado reciente o en el futuro próximo ocurre (u ocurrió) un suceso inesperado. Te verás sentada en la mesa de alguien que te tiene celos o envidia. Es más molesto para tu ‘enemigo’ que para ti. Los elementos están a tu favor”, dice Lara con tono tranquilizador. Continúa: “Solo porque te veas enfrentada a esta persona, no significa que pierdas la pasión. Tienes buena energía, y estás preparada para lidiar con eso”. La descripción es vaga, me deja en ascuas. Solo puedo pensar en un suceso reciente que encaje con esta descripción, pero fue tan insignificante que me olvidé de ello.

Al juntar las dos cartas siguientes, pasa a mi vida profesional. “Veo que hay un proyecto que activará tu inteligencia. Con el objetivo de seguir hacia delante, de progresar. Será algo que te interesa mucho, y que te permitirá desarrollar intelectualmente”. La carta de fuego que precede este conjunto funciona de puente. “El dinamismo, el fuego que llevas dentro…está relacionado con este proyecto. Eso es lo que la carta dice”. Respondo afirmando con la cabeza en señal de aprobación. Las cosas van progresando, pero ese indicio de optimismo se podría aplicar más genéricamente. Es la definición del efecto Barnum.

Llegamos a la carta explicativa de la tirada, la del personaje ‘incoherente’. Lara titubea, y se detiene para hacerme una pregunta: “¿Hay alguien con quien te quieras mucho pero que dude con el compromiso? Las palabras se me escapan de la boca sin que pueda controlarlas. “Sí”, respondo, como si alguien me hubiera robado la lengua. “El núcleo de esta situación o personaje incoherentes es en realidad algo bueno, porque hay emparejamiento”, me explica, mientras señala las cartas ‘unión’ y ‘amor’- “es un gran amor, pero a la vez un gran miedo en tu vida. Es en este orden específico porque la duda – la inconsistencia- no está relacionada con el amor. La duda está relacionada con la unión. En este sentido, la unión es casi irrelevante, porque el emparejamiento indica una clase de protección eterna del amor por llegar”. Esas son palabras reconfortantes, pero solo si ha dado en el clavo. “Esta persona tiene tendencia a dudar de las cosas, y la duda sobre esta unión está relacionada a la persona en cuestión”, concluye. Me quedo en silencio, trato de no quedar mal.

Es el fin de la línea cronológica, y Lara me dice que todo lo que queda estará relacionado con este asunto y con este personaje en concreto. Empezar un tema nuevo sería ilógico; las cartas siempre siguen un “orden lógico”. Suspira con fatiga pero parece más segura con sus métodos, como si dominara la parte más difícil: identificar mis pensamientos más urgentes. Se refiere a la carta de la “stérilité”, que en ese sentido significa “desolación”, Lara me dice que hay “un sentimiento de retraimiento en esta situación. Cada persona está sola en sus pensamientos”. Pero las cartas ofrecen una catarsis a mi ardua historia de amor. “El consejo que las cartas te dan es mantener las distancias. No juntos, pero individualmente. Para así superar este momento de confusión y aislamiento necesitas dar un paso atrás para dar un salto mejor”.

Fin de la línea

Fuera ha empezado a llover. Dentro, la atmosfera es tensa. Casi hemos terminado la sesión, pero Lara no se para ahí. “Voy a pedirte tres cartas más, tengo la impresión de que necesitas más explicaciones”. Saco tres más, impaciente por saber qué más quedaba por ver. Lara sonríe su familiar media sonrisa de nuevo. “Las cartas insisten en que tú y esa persona necesitáis viajar, poner tierra de por medio. La carta de al lado significa que este viaje tiene que realizarse junto a un cuerpo de agua. Eso es porque puedes conseguir una perspectiva general mirando al horizonte El agua es un recurso fundamental; es donde te recargas, tanto simbólica como literalmente”. El verano se acerca, y mis pensamientos me llevan a la idea de unas vacaciones idílicas junto al mar. En las últimas tres cartas, hay una rueda encajonada entre las dos laderas de una montaña. La rueda representa la temporalidad. “No elegiste la carta que significa fin, sino ‘demora’. La única manera de superar este obstáculo (y en este caso el obstáculo es el tiempo), es mediante el viaje y el agua”.

Al ver mi reacción, Lara sabe que no estoy del todo convencida. Me pide que saque dos cartas más para ver si la solución que dan es suficiente o no. Las elijo con una mano, me aseguro de no desmontar la hilera. “Ahí está. En relación con “malaises” esto te conduce a que la única solución es irse. Las cartas insisten. Cuando han decidido decirte algo, no cambian el tema”. Mi expresión facial va de la duda a la aceptación. He claudicado.

Contemplo mi destino deconstruido, veo un patrón. He sacado un total de cuatro cartas de luna. Como si leyera mis pensamientos, Lara concluye: “Has sacado cuatro cartas de luna. Es obvio. Esta persona ‘lunática’ está reñida con este momento y se siente atrapada, y para que tú puedas conseguir la ‘unión’ – que es un compromiso difícil- el mejor lugar en el que estar es cerca del agua. Las cartas se han repetido tres veces”. Hemos agotado todas las opciones.

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